martes, 26 de noviembre de 2013

Querella.




Querella.

(…) si ayer perdoné a los verdugos que indiscriminadamente me lanzaron con 23 años a los campos de concentración y a 48,000 compañeros más de desgracia, perdoné, te repito, porque no quiero que esta revolución sea como las otras que han devorado a sus hijos. (Pablo Milanés a Silvio Rodríguez)

Pudieran parecer valientes las palabras de Pablo Milanés, y quizá hasta lo sean. Solo que es una valentía con un matiz pantagruélico porque la revuelta cubana de las últimas cinco décadas y pico está jugando ya en extrainnings y todavía Pablo Milanés no se ha dado cuenta de que esa revolución se ha tragado 4 o 5 generaciones de sus propios hijos. Pero además, no es un clarísimo, primario ejemplo de Saturno devorando a su hijo, su referencia en primera persona a los campos de concentración que fueron las UMAP.
     
 

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