domingo, 14 de julio de 2013

Submarinas.



 
Submarinas.

       Desde hace unos meses Venezuela y Cuba, lecho marino mediante, tripa metálica recubierta de hule mediante, se acoplan. Es un fenómeno interesante para la neonatología. Veámoslo así: la madre – Venezuela – facilita alimento nutricional informativo al hijo distrófico (Cuba). Pero el chamaco no se deja alimentar, se mete la píldora en la boca, y no se la traga. Embaraja la talla, vaya. La madre lo sabe, pero “se hace la sueca”: no requiere al hijo por la falta grave. Pensará: yo cumplí con la parte formal del procedimiento. Si el recién nacido come o no, eso poco le importa. Es el clásico caso de desapego entre congéneres. Me atrevería a decir que esa madre sería feliz si muriese aquel hijo mal parido.