miércoles, 11 de diciembre de 2013

Piensa, para que entonces existas.


 Piensa, para que entonces existas.

     Leo las ligerezas políticas que comentan acá la mayoría de los ticos con los que "amistad" comparto, los criterios de la gente “progresista”, de los modistos de la izquierda, de quienes dicen no confiar en las fuentes oficiales de información de la comarca pero acatan – por ejemplo – como escritura sagrada lo que leen en el oficialísimo portal cubano CubaDebate. Y pregunto: ¿si no creen en lo que dice el gobierno de Costa Rica, por qué creen en las mentiras que edulcora la dictadura cubana?, ¿por qué aceptan como verdad la calumnia y por qué no logran reconocer la verdad aunque el gobierno cubano la disfrace de calumnia?, ¿qué bíblica verdad se les ha revelado ahí, en los sitios oficiales del gobierno cubano? Comparo el peso de los tristes, brutales acontecimientos que sacuden mi país, los porrazos, el encarcelamiento de aquellos que se atreven a levantar la voz, los crímenes en las cárceles, la supresión de las libertades civiles, con la casi insoportable levedad de los motivos por los que acá tanto se quejan, y no puedo sentir menos que ira. El drama de mi tierra pasa inadvertido, e incluso para algunos, sobre todo para esos adictos consumidores de sitios oficiales del gobierno cubano, pasa ¡como un falso drama! Qué coño se puede sentir sino ira ante la indolencia y la carita de acontecimiento de los pusilánimes.