domingo, 30 de septiembre de 2012

Paisaje cubano: la mala vida.


Paisaje cubano: la mala vida.
          La miseria de un país, cuando es de origen material, suele ir ampliando el cauce hasta desembocar en delta poco profundo pero ramificado: la insensibilidad. A esas alturas de travesía, los sedimentos, la porquería que arrastra el río de la mala vida se han esparcido de tal forma, en tal magnitud, que es difícil imaginar otras aguas que no sean tan turbias. Agredir las orejas del vecindario con cualquier mierda que suene en un reproductor de sonidos o con cualquier palabreja que explote junto a la ficha en un juego de dominó a la intemperie, es pan habitual, y pan comido quiérase o no. Promover una pelea entre dos perros que se desmiembran frente al ojo público, es acíbar para algunos, para otros ajenjo que se bebe impune. Desguazar una ballena Orca, un cachalote, un tiburón que se atrevió a bajar hasta paraje tan primario como una playa del occidente cubano, es ejercicio de supervivencia que permite reanimar en la sartén de esa mala vida, una existencia amorfa e insensible que se limita a macerar entre los molares cualquier cosa que permita seguir malviviendo.

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