viernes, 4 de febrero de 2011




Ezra Pound.(I)

Para que haya poesía, el poeta debe haber permanecido niño (…) pero Pound conserva la imagen penosa de un hombre que nunca ha crecido, que no ha sabido emplear y dirigir su fuerza y que, finalmente, la ha gastado toda en salvas. Son palabras que alguna vez garrapateó Eugenio Montale, en el artículo El Tío Ezra, dedicado al poeta y crítico Ezra Pound. Pound siempre ha comprendido admirablemente la poesía, mejor que a los hombres (…) Pound tuvo una influencia decisiva sobre la poesía inglesa y americana (…) Los poetas deberían seguir leyendo la poesía de Pound, y lo harán si la poesía no muere, escribiría T.S Eliot – también grande entre gigantes – en otro artículo consagrado a Ezra Pound. No me atrevo, ni de lejos, a emitir juicio alguno sobre la oba de Ezra Pound, a quién comencé a leer hace unos 16 o 17 años, por sugerencia de Feliberto González Rebollar, un buen amigo poeta, espécimen atípico por su nobleza dentro de la pintoresca viñeta de apuñaladores traperos que completa el pastiche en el que se mueven los creadores dentro del cocodrilo geográfico, o Cuba, para el lector no nativo. Traducir la obra poética de Ezra Pound, es, al menos para mí, un tremendo dolor de cabeza, y leerlo en inglés es casi una migraña. Pero aun así, cojeando yo con su legado, intento asimilarlo. ¿Como traducir la armonía de los sonidos, como mantener el ritmo con palabras de otro idioma – unas veces más cortas, otras más extensas – sin traicionar al poeta? ¿Como transcribir la erudición constante sin perder el sentido del texto, cuando aún en el idioma original, es difícil comprender las frecuentes remisiones a elementos de las culturas clásicas, sobre todo a la griega? En fin, son preguntas que se agolpan como un nudo – gordiano tal vez – en torno a la poesía de Ezra Pound, y no obstante, ya sea en idioma inglés o en el nuestro, la poesía de Ezra Pound conserva, en mi escuálido criterio, la rara virtud de fluir como el rio de Heráclito: sin repetirse dos veces en la corriente. Por otra parte, cualquier escritor, ya sea poeta, narrador – o aspirante al cargo – que lea la obra crítica de Pound, y la disfrute, no desde su erudición, sino desde la aceptación de sus criterios, tiene que ser, cuando menos, masoquista. Con 3 o 4 dedos en cada mano nos alcanza para contar a los escritores que, según Ezra Pound, han hecho algo que valga la pena por la literatura desde que el mundo es mundo. T.S Eliot fue el último de ellos: maldita sea, el tipo sabe escribir, fue la frase con la que Ezra Loomis Pound cerró un ensayo crítico sobre Thomas Stearns Eliot. El poeta español de la Generación del 27, Jorge Guillén, escribió un poema exquisito a Ezra Pound. Es este:

EZRA POUND: MOTIVO.

A Vanni Scheiwiller

Un viento leve vi. Buscándome venía

Por bosques sosegados.

Contemplé un viento leve. Buscándome venía

por mares sosegados.

Entre follajes de terrenos foscos

mi camino seguí.

Noche y día, por aguas silenciosas,

Anduve errando

tras el viento leve.


Entre los textos poéticos de Ezra Pound, hay uno que se ha convertido en blasón de la poesía; podríamos decir, en poema de culto para cualquier poeta, acaso por estar entre los textos menos crípticos de sus Cantos, o Cantares – como gustaba él que se les llamara –, acaso por la intensidad de su ritmo, acaso por su originalidad, por la cruda belleza de sus imágenes, acaso por su tema. Es el Canto XLV. (Con Usura) Aquí se los dejo, en una versión en español, y el texto original, en idioma inglés.

Con usura

Con usura no tiene el hombre casa de buena piedra
Con sillares bien tallados y ajustados
a fin de que el diseño pueda cubrir su faz,
con usura

no hay paraíso pintado para el hombre en los muros de su iglesia
harpes et lutz (arpas y laúdes)
o lugar donde la virgen reciba el mensaje
y su halo se proyecte por la grieta,
con usura
no hay quien vea a Gonzaga,
ni a sus herederos ni a sus concubinas
ningún cuador está hecho para que perdure ni para tenerlo en casa
sino para venderlo y venderlo con premura
con usura,
pecado contra la naturaleza,
tu pan será siempre un mendrugo rancio,
seco como papel, sin trigo de montaña,
sin la fuerte harina.
Con usura la línea se hace tosca
con usura nada está en su sitio

no hay límites precisos
y nadie encuentra un lugar para vivir.
El picapedrero es apartado de la piedra
el tejedor está sin el telar
con usura
no llega lana al mercado
no vale nada la oveja con usura.
Usura es un parásito
mella la aguja en manos de la doncella
y paraliza el talento del que hila. Pietro Lombardo
no llego por usura
Duccio no vino por usura
ni Pier della Francesca; no por usura Zuan Bellini
ni se pintó "La Calunnia”
No vino por usura Angélico; no vino Ambrogio Praedis,
no hubo iglesia de piedra con la firma: Adamo me fecit.
No por usura St. Trophime
no por usura St. Hilaire.
Usura oxida el cincel
Oxida la obra y al artesano
Corroe el hilo en el telar
Nadie hubiese aprendido a poner oro en su diseño;
Y el azur tiene una llaga con usura;
se queda sin bordar la tela.
No encuentra el esmeralda un Memling
Usura mata al niño en el útero
No deja que el joven corteje
Ha llevado la sequedad hasta la cama, y yace
entre la joven novia y su marido
Contra naturam
Ellos trajeron putas a Eleusis
Sientan cadáveres a su banquete
por mandato de usura.

With Usura

With usura hath no man a house of good stone

each block cut smooth and well fitting

that design might cover their face,

with usura

hath no man a painted paradise on his church wall

harpes et luthes

or where virgin receiveth message

and halo projects from incision,

with usura

seeth no man Gonzaga his heirs and his concubines

no picture is made to endure nor to live with

but it is made to sell and sell quickly

with usura, sin against nature,

is thy bread ever more of stale rags

is thy bread dry as paper

with no mountain wheat, no strong flour

with usura the line grows thick

with usura is no clear demarcation

and no man can find site for his dwelling.

stone cutter is kept from his stone

weaver is kept from his loom

WITH USURA

wool comes not to market

sheep bringeth no gain with usura

Usura is a murrain, usura

blunteth the needle in the maid's hand

and stoppeth the spinner's cunning. Pietro Lombardo

came not by usura

Duccio came not by usura nor Pier della Francesca; Zuan Bellin' not by usura

nor was "La Calunnia" painted.

Came not by usura Angelico; came not Ambrogio Praedis,

Came no church of cut stone signed: Adamo me fecit .

Not by usura St. Trophime

Not by usura Saint Hilaire,

Usura rusteth the chisel

It rusteth the craft and the craftsman

It gnaweth the thread in the loom

None learneth to weave gold in her pattern;

Azure hath a canker by usura; cramoisi is unbroidered

Emerald findeth no Memling

Usura slayeth the child in the womb

Irt stayeth the young man's courting

It hath brought palsey to bed, lyeth

Between the young bride and her bridegroom

CONTRA NATURAM

They have brought whores for Eleusis

Corpses are set to banquet

at behest of usura.


En ambas fotos:Ezra Pound.

domingo, 30 de enero de 2011




I/Reflexiones decimonónicas.

Charles Baudelaire murió a los cuarenta y seis años. Una vida de excesos mutilada tempranamente. Su extensa y fecunda obra literaria lo inmortalizaría. Poeta capital más que maldito, acaso el primero de los grandes poetas modernos, legó en Las flores del mal un sello no solo de originalidad temática, precisión en el empleo de recursos literarios y belleza expresiva lograda desde los tópicos más pedestres, sino también un sello de valentía. Con Las flores del mal (1857), Baudelaire agravió a las “buenas costumbres” y la acartonada moralidad de mediados del siglo diecinueve francés. La droga, la indolencia, la prostitución, el erotismo, la muerte, el lesbianismo, la depravación y el libertinaje son temas de culto en los sonetos de Las flores del mal. Todavía, a mediados del siglo veinte, en la Francia libertina y transgresora, la censura maceraba algunos textos de Las flores del mal. Ni siquiera La ciudad luz – que bien vale una misa, según palabras de Enrique IV de Navarra (1553-1610) – tuvo encanto suficiente para deslumbrar al poeta, aunque nunca pudo prescindir de la ciudad para vivir, o mal vivir. En 1869 se publicaron póstumamente, las prosas poéticas que Baudelaire había compilado en El spleen de París. Algo así como una invitación al tedio, a la melancolía, el asco y el desasosiego. Poesía prosaica, pero buena. En 1867, tras largos años padeciendo sífilis, postrado por problemas motores y pérdida de facultades cerebrales, aunque siempre lúcido, muere, joven aun, Charles Baudelaire. Al otro lado del Atlántico ya crecía sin control la barba de Walt Whitman. Todavía no le permitían el boom editorial de su obra y la ovación pública, comprar la casa en la que años más tarde recostaría sus achaques, en Camden, Nueva Jersey. No obstante Hojas de hierba, su faena maestra, ya daba de que hablar. Yo haré ilustres las palabras y las ideas que los hombres han prostituido con su sigilo y su falsa vergüenza, anunciaba el poeta norteamericano en 1857, un año después de la segunda edición de Hojas de hierba. Al otro lado del Atlántico, casi a la misma hora, Baudelaire se afanaba en el mismo empeño: todos los imbéciles burgueses que pronuncian las palabras inmoralidad, moralidad en el arte y demás tonterías me recuerdan a Louise Villedieu, una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Museo del Louvre, donde ella nunca había estado, y empezó a sonrojarse y a taparse la cara. Tirándome a cada momento de la manga, me preguntaba ante las estatuas y cuadros inmortales cómo podían exhibirse públicamente semejantes obscenidades. En 1887 José Martí escribiría en Nueva York una crónica laudatoria sobre Walt Whitman para el periódico mexicano El Partido liberal. D.H.Lawrence, en un libro sobre literatura estadounidense, dice q Whitman es el único pionero en la poesía, y que en Europa los probables pioneros no fueron más que innovadores. Es decir, que Whitman es el non plus ultra y lo demás es bobería. Pero D.H. Lawrence, además de británico, fue un ser humano, y equivocarse es algo factible dentro de la especie a la que en vida perteneció. Aunque arropado el galo con la tristeza y el yanqui con el gozo casi pueril de la existencia, Charles Baudelaire y Walt Whitman comparten, cada uno en su lengua, la complicidad en la etimología, la irreverencia, el desparpajo expresivo, la libertad estructural – el francés es un pionero de la prosa poética, Whitman del verso libre – y comparten, además, la causa que aquí los trajo: un lugar en la eternidad.


LAS DOS BUENAS HERMANAS (Poema 134. Las flores del mal. Charles Baudelaire)

La Licencia y la Muerte son dos buenas muchachas,

pródigas de sus besos y ricas en salud;

su flanco siempre virgen y cubierto de hilachas,

con la eterna labor jamás ha dado a luz.

Al poeta siniestro, enemigo del hogar,

favorito del infierno, cortesano sin más,

tumbas y lupanares le muestran tras su vallado

un lecho que el remordimiento no frecuenta jamás.

Y el ataúd y la alcoba con grandes blasfemias

nos ofrecen alternando como buenas hermanas

terribles placeres y horribles deleites.

¿Cuándo quieres enterrarme, Vicio de brazos inmundos?

Muerte, su rival en atractivos, ¿cuándo vendrás

a plantar tus negros cipreses sobre sus mirtos fétidos?



(Walt Whitman. Hojas de hierba. Fragmento)

¡Tú, hotentote que chasqueas la lengua contra el paladar!¡Vosotroas, hordas de cabellos ensortijados!

(…)

¡Tú, negro austral, desnudo, rojizo, fuliginoso, de labios prominentes que te arrastras buscando tu alimento!

(…)

¡Tú, beduino ignorante, rudo, zahareño!

¡Vosotras, multitudes de apestados de Madrás, Nanquín, Kabul, El Cairo!

(…)

Y no prefiero a los demás mucho más que a vosotros.

No digo nada contra vosotros. Estáis allá lejos.

(Avanzareis y os pondréis a mi lado cuando sea hora)


También puede leerlo aquí