Don Omar,el conocido ¿cantante?,¿compositor?,de la acéfala pero célebre variante ¿musical? que guturalmente se identifica en el éter como “reegaeton”,a pedido disculpas a otro genial creador-de dolores de cabeza al cuerpo policial-venerado por la chusma como Nando Boom,por el plagio de un bodrio.
Esculpido,¿o escupido? años atrás por Mr.Boom,¿o Mr Bean?,la letania en querella: “Estoy enfermo de amor”,ya ocupaba un lugar de privilegio en las memorias del necesario olvido.Y sin embargo,Don Omar,haciendo gala,una vez más,de su probada astucia y relevantes dotes de atracador callejero,se “coló” por una ventana mal cerrada en el tiempo,e instintivamente guiado por su excelente sentido del pésimo gusto,desempolvó la cuartilla sobre el anaquel y salió en estampida.Pero la alarma sonó en el recinto…y en el precinto.Nando Boom reconoció al farsante por partida doble -primero vió a Don Omar cuando salió corriendo,después se miró al espejo- y formó el alboroto en la Galera.
Atrapado en plena fuga con las manos en la masa,entiéndase con la masa -encefálica- entre las manos y el manuscrito-malescrito globalizanado el lugar que corresponde a “la testa”,Don Omar intentó redimirse:pidió perdón y ofreció compensaciones.Pero el entuerto trascendió la propuesta.Nando Boom no perdonó el ultraje,Nando Boom piensa poco,pero al menos intuye que en los tiempos que corren,hasta la mierda vale dinero por montones.