sábado, 11 de abril de 2015

Cumbres borrascosas.



 
 
Cumbres borrascosas.
      Allá en la vieja Europa sí que saben cómo hacer las cosas. Hasta los puñetazos se tiran con un perfil entre pictórico y renacentista. Y heme aquí colgando una foto (Parlamento de Ucrania) que lo demuestra. La otra es de la reyerta que entre cubanos se formó hace unos días en Panamá. A ver si aprenden los integrantes de la brigada internacionalista cubana del manotazo alegre, que si las broncas que van a formar no van a llegar a magnitudes épicas, que por lo menos tengan cierta dignidad estética.

sábado, 28 de marzo de 2015

Ecribir como si ya estuvieras muerto.


 
Escribir como si ya estuvieras muerto.


    
Digo yo que otorgarle a alguien un premio literario no implica necesariamente la obligación de aceptar ese criterio de jurado como si fuera una verdad como una casa. El caso es que será que uno ha ido por la vida leyendo y leyendo y sobre la ruta ha formado un criterio estético quizá no tan sólido como afín a sí mismo, o será que no me regocijan las traducciones, o será que no llega mí sensibilidad a la altura de Transtromer, o que simplemente para gustos los colores, lo cierto es que no me parece la poesía del sueco, no digamos ya a la altura del honor “nobelero” que se le concede, sino incluso a otras de menos vértigo. Para no ir lejos y mencionar al azar, los cubanos Eliseo Diego y José Lezama Lima, los españoles José Hierro y Leopoldo María Panero, los norteamericanos Ezra Pound y Robert Frost, me parecen poetas muy superiores al nórdico aun cuando fueron ignorados soberanamente por la academia sueca. Leía incluso hace un par de días unos textos del cubano Rolando Sánchez Mejías (aún en el reparto de las minorías) que me parecieron, por una milla larga, superiores a todo lo que he leído del nórdico. ¿Dónde está la fórmula sensible, el asidero estético – no solo verificable sino además de magnitudes ultra – que justifica ese pedestal de hormigón armado donde han colocado, entre otros, a Tomas Transtromer? En realidad no hay respuesta y poco importa porque, para decirlo como Gombrowicz: uno debe escribir como si ya estuviera muerto. ¿Llegó Transtromer a tanto?

 
 


 
    

 

sábado, 21 de marzo de 2015

A propósito de hoy.


 
A propósito de hoy.

         La tristeza suele ser más intensa que la felicidad. Y más creativa. Siendo así, no debería ser hoy, Día internacional de la Poesía, en la raíz del árbol un día feliz. Aunque sí en los frutos. No hay fruto artístico más feliz que un buen poema. Si un pintor, consciente o no, peca de torpe o ingenuo, pues ahí están el naif y otros recursos para salvarlo. Si un bailarín cae, se para y sigue. Si un grupo de jazz no se acoteja sobre el escenario no hay problemas, eso es el jazz, un solo de conjunto. Incluso puede una novela tropezar en un capítulo, y levantarse al siguiente. Pero si un poema yerra no hay naif, ni jazz ni capítulo posterior que lo levante. Es basura y punto. La poesía es, por tanto, la más rigurosa de las artes. Requiere un trabajo de orfebre y milimétrica precisión que no concede  dádivas al error. El arte en general es el mejor parto del espíritu, de la sensibilidad. La consecuencia es quizá lo único que nos dignifica como especie: el andamiaje estético de la humanidad. La poesía es el arte en su estado más puro.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Suicidas atemporales.


 
Suicidas atemporales.
       Hace unos días leí algunos textos de Pablo Escobar y pensé entonces en el catálogo de suicidas que alimenta la poesía cubana: Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, José Martí y Carlos Pío (ambos disfrazando de patriotismo el suicidio), René López, Hugo Ania Mercier, Luís Marimón Tápanes, Raúl Hernández Novás, Juan Francisco Pulido, Jesús Manuel Suarez Estrada (la lista es más extensa) Gente que se aplicó con rigor, mientras no fue insoportable el peso de la carga, a aquellos versos del propio José Martí: Yo te quiero, verso amigo/porque cuando siento el pecho/ya muy cargado y desecho,/parto la carga contigo. Gente que dejó, por mano propia, en algún lugar el cuerpo. Pero la poesía sigue en pié. Bajo estas líneas un texto de Raúl Hernández Novás.
 
Da Capo (Raúl Hernández Novás)

IV
El que ibas a ser está esperándote.
¿Qué le dirás, ahora que has crecido?
¿Qué dirás cuando mida tu estatura?
Ibas a ser astrónomo, guardián
de las nubes y sus blancos castillos.
El que ibas a ser está esperándote.
Alta la mano admonitoria. seca
la mirada de juez que nada ignora.
Ahora mismo tienes que acudir
a la cita. Sin duda no has crecido.
Eres aquel que iba a ser marinero,
héroe, payaso, domador de fieras,
mago con una rosa, equilibrista.
Todo, menos la estatura del árbol
que hacia el río se inclina para dejar un fruto,


El que ibas a ser está esperándote.

Habrás de caminar para encontrarlo.

Sea leve tu tránsito, sea leve.

miércoles, 21 de enero de 2015

Traza


 
Traza.

        Jueves, 22 de octubre y 1970: 11 am. México D.F, Bar Papagayo y Efraín Huerta se anima a escribir este poema. Apenas se diluyen en el éter los últimos guiones de la charla con Octavio Paz, su buen amigo, su contrapeso ideológico. Más o menos así lo contó alguna vez “El cocodrilo”. Más o menos a esa hora se descuelga el mediodía en la isla donde nací, ese día, más o menos al mediodía. Vaya traza, vaya señal de tránsito sobre la ruta la que me adelantó sin saberlo Efraín Huerta.


 
Juárez-Loreto ( Efraín Huerta)

                                                                Alabados sean los ladrones...
                                                                                                        H.M.E.

 
La del piernón bruto me rebasó por la derecha:

rozóme las regiones sagradas, me vio de arriba abajo

y se detuvo en el aire viciado: cielo sucio

de la Ruta 85, donde los ladrones

me conocen porque me roban, me pisotean

y me humillan: seguramente saben

que escribo versos: ¿Pero ella? ¿Por qué

me faulea, madruga, tumba, habita, bebe?

Tiene el pelo dorado de la madrugada

que empuña su arma y dispara sus violines.

Tiene un extraño follaje azul-morado

en unos ojos como faroles y aguardiente.

Es un jazmín angelical, maligno,

arrancado del zarzal en ruinas.

A los rateros los detesto con todo el corazón,

pero a ella, que debe llamarse Ría, Napoleona,

Bárbara o Letra Muerta o Cosa Quemada,

empiezo a amarla en la diagonal de Euler

y en la parada de Petrarca ya soy un horno

pálido de codicia, de sueños de poder,

porque como amante siempre he sido pan comido,

migaja llorona (Ay de mí, Llorona), y si ayer pasadas las diez de la noche

fui el vivo retrato de la Novena Maravilla,

ahora sólo soy la sombra de una séptima colina desyerbada.

 

Alabados sean los ladrones, dice Hans Magnus.

Pues que lo sean: los veo hurtar carteras, relojes, orejas,

pies, nalgas iridiscentes, bolígrafos, anteojos,

y ella, que debe llamarse Escaldada, ni se inmuta.

Vuelve al roce, al foul, al descaro,

se alisa la dorada cabellera

(¡Coño, carajo, caballero, qué cabellera de oro!),

se marea, se hegeliza, se newtoniza,

y pasamos por donde Maimónides y Hesíodo

y pone todavía más cara de estúpida

cuando Alejandro Dumas, Poe y Molière y los cines cercanos!

Malditilla, malditita, putilla camionera,

vergüenza seas para las anchas avenidas

que son Horacio, Homero y, caray (aguas, aguas), Ejército Nacional.

Rozadora, pescadora en el río revuelto

de las horas febriles; ladrona de mi mala suerte,

abyecta cómplice del «dos de bastos», hembra de los flancos

como agua endemoniada;

cachondísima hasta la parada en seco

del autobús de la Muerte.

Alabada seas, bandida de mi lerda conmiseración.

Escorpiona te llamas, Cancerita, Cangreja,

amada hasta la terminal, hasta el infinito trasero

que me despertó imbecilizado en el boulevard

¡Miguel de Cervantes Saavedra y demás clásicos!

Porque luego de tus acuciosos frotamientos

y que cada quien llegó a donde quiso llegar

(para eso estamos y vivimos en un país libre)

hube de regresar al lugar del crimen

(así llamo a mi arruinado departamento de Lope de Vega),

y pues me vine, sí, me vine lo más pronto posible

en medio de una estruendosa rechifla celestial.

 

Adoro tu nalga derecha, tu pantorilla izquierda,

tus muslos enteritos, lo adivinable y calientito, tus pechitos pachones

y tu indigno, antideportivo comportamiento.

Que te asalten, te roben, burlen, violen,

Nariz de Colibrí, Doncella Serpentina,

Suripantita de Oro, Cabellitos de Elote,

porque te amo y alabo desde lo alto de mi aguda marchitez.

 

Hoy debo dormir como un bendito

y despertar clamando en el desierto de la ciudad

donde el Juárez-Loreto que algún día compraré

me espera, como un palacio espera, adormilado,

a su viejo-príncipe-poeta

soberbiamente idiota.

 

22 de octubre de 1970

 

sábado, 29 de noviembre de 2014

Sabati(a)na.


 
Sabati(a)na

Allá en la Anatolia Santa Sofía más que domo, bizantino pecho de mujer recuerda, insinúa el Bósforo cintura, se abre la topografía otomana en un juego de caderas que entre dos lenguas de mar lame la historia, las crestas del Tauro se levantan como nalgas tectónicas. Allá en la Anatolia, Troya ardió. Turquía bien puede ser un nombre de mujer.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Viernes negro


 
 
Viernes negro.
      
        Sé que ahora mismo la marea respira sobre la nunca de esa marca que un día descorché a un costado del pilote, que voy y vengo hasta allí pero nadie sabe a dónde, que condeno al ostracismo la piedra que al mar lanzo cada viernes allí, que quizá algún día en una corta parábola de viernes nos condenemos juntos la piedra y yo.