martes, 15 de julio de 2014

Sin un brazo.


 
 
Sin un brazo.
      
          Al paso que voy, con esto de sobrevivir sin Internet en la casa, ahorita no me queda biblioteca pública por conocer en el Dade County de Florida State. Lo curioso del asunto es que, lo mismo que yo, a estos sitios nadie viene buscando libros físicos. Pero ayer se me ocurrió meterle un glimpse a dos anaqueles en una public library del Miami North West, región metropolitana donde, por cierto, uno siente cierta empatía étnica, folklórica, con el Deep South de la nación. Debieron ser cuando menos 300 títulos los que parpadeé. Autores conocía 3, o 4, para mentir. A ver si me invento una biblioteca en casa aunque sea de libros que no leeré, para ver si el Internet me llega por extensión.
 
 

lunes, 14 de julio de 2014

Brasil: saudade.


 
 
Brasil: saudade.

         Cuando Mario, ese alemán con fenotipo de Luigi, futbolista para despertar más señas, y sañas, sobre todo entre aquellos que en el planeta Argentina viven, metió el gol que descoció el alma de los gauchos, en el episodio final del Campeonato Mundial de ingestión de bebidas alcohólicas, y futbol, Brasil 2014, sin palitos de tendera se quedaron los alambres de Buenos Aires. Y es que forma no había en aquella ribera del Río La Plata, de contener la moquera tumultuaria. Pero ya vendrán otros campeonatos mundiales, de ingesta similar y goles parecidos; así es que no hay que perder la pampera esperanza de ver a la tropa local – envuelta en la nube del confeti mediático – agitando después del besuqueo metálico, la estatuilla - cumbre sin reclamo del mal gusto estético – amarillo chillón.       

jueves, 10 de julio de 2014

I´m back.


I´m back.
 

 

 

            El tiempo es un cabrón que tregua nunca ofrece. Por esa canal corre una savia viscosa, una carga de sucesos que se amontonan entre el primer día y el último de ese cuerpo  impalpable que a alguien, alguna vez, se le ocurrió llamarle vida. Y aquí está la mía, rehaciéndose, diluyéndose otra vez, en ese caldo tibio y jodedor donde se mece, en un precario equilibrio más literal que literario, la existencia. Gente buena y no,  sobre la ruta de estos casi 7 meses de vida en los Estados Unidos, encontré. En fin, lo habitual. Pero anima saber que no solo los de siempre han estado ahí, que han sido más los gestos nobles que su cara opuesta, que logré esquivar incólume todas las invitaciones a jugar Candy Crush Saga, que por cada miserable que conocí, hubo cuando menos un rival en sus antípodas y que aunque de diámetro discreto, algún huequito de luz he visto en las paredes de ese túnel sabatiano por el que ahora corren a una vez aquel cabrón que pausa no permite, y mi savia vital, viscosa, enjambre de sucesos que se amontonan, para decirlo a la manera del poeta Feliberto González Rebollar, colgando como una ristra de ajo en medio de la nada, o en un cuarto de desahogo, que para el caso es lo mismo.  

lunes, 19 de mayo de 2014

Muerte binaria.


Muerte binaria.

       Seg'un criterio de primo que del asunto conoce, mi laptop ha muerto, de par'alisis cerebral. Hay algo simb'olico en el suceso. Mi laptop naci'o aqu'i, en los EE.UU. Sali'o de una tienda en Nashville, Tennesse hacia Costa Rica, en el ya abono 2011. All'a vivi'o, lo que pudo; y regres'o a morir a los EE.UU. Algo de m'i se precipita junto al elemento binario, qui'en sabe ad'onde. 

sábado, 12 de abril de 2014

Por Anita Casasnovas, mi abuela materna.




Por Anita Casasnovas, mi abuela materna. 
      Seg'un Borges (comparto el criterio), dejamos de ser ninos (debo la virgulilla) cuando muere nuestra madre. Hace 4 d'ias muri'o mi abuela materna. 90 ciclos de 364 d'ias, bisiesto m'as o menos. Abuela va de vuelta a ese vientre plural, inevitable, que nos convoca a todos, que nos abriga por un lapso ya incontable para despu'es relanzarnos a la vida, diseminados en el torrente subterraneo de su geol'ogica anatom'ia, en la brisa, en la ventolera que distribuye el polvo sobre los caminos. Sin enterrar el adi'os, abuela se ha ido. Mi madre ha comenzado a vivir una nueva etapa.

martes, 25 de marzo de 2014

La frontera.




La frontera

     Para cubiches y otras especies, que nunca son pocas, interesadas en llegar a los EE.UU, ofrezco la siguiente luz en el camino (voy a tener que empezar a cobrar por esto). Existe un paso fronterizo por el cual usted podr'a entrar ac'a como Pedro entr'o por la puerta de su casa. El lugar se llama Hialeah. Solo deber'a buscar la calle 49 de Hialeah y avanzar por ella hasta el puente donde termina la street. No tendr'a usted que mostrar una visa americana en dicho puente, ni siquiera se le pedir'a pasaporte, no hay control ni retenes posteriores, no hay ni mierda ah'i. Increible pero cierto: es un punto muerto en la frontera de los EE.UU, un hueco negro, la nada. Al otro lado del puente comienza la calle 103, ah'i comienza un barrrio llamado Nuevo Burundi, por tanto, si logra cruzar el puente habr'a llegado a los EE.UU, o casi. Eso s'i, en el puente no hay aceras ni pasos peatonales, deber'a cruzarlo obligatoriamente en un automovil si no quiere usted perder la vida en el intento. Si no dispone de un carro que le facilite la ooperaci'on, podr'ia asumir el reto en bicicleta, cuando el flujo vehicular amaine, digamos a media madrugada. El intento vale la pena. Suerte.

P.D: en la foto, Miami Down Town, un pedacito.

lunes, 24 de febrero de 2014

Madonna.


 
Madonna.
      Oye tú, mira que buena mixtura léxica sale de ese tándem de luchadores de la resistencia "antifascista" Maduro/Maradona: Madona. Si hasta puedo imaginarme al Duo Madona fusiles al hombro, pucho de marihuana entre los labios el gaucho, mamotreto de habanera escuela del partido "Ñico López" bajo patriótico brazo el bolivariano; desandando llanos y montañas, unas veces con botas de siete leguas, otras con alpargatas de a quilo prieto, emboscando hoy aquí, mañana quién sabe dónde, una escuadra fascista, un pelotón neonazi, un pueblo entero.