miércoles, 11 de diciembre de 2013

Piensa, para que entonces existas.


 Piensa, para que entonces existas.

     Leo las ligerezas políticas que comentan acá la mayoría de los ticos con los que "amistad" comparto, los criterios de la gente “progresista”, de los modistos de la izquierda, de quienes dicen no confiar en las fuentes oficiales de información de la comarca pero acatan – por ejemplo – como escritura sagrada lo que leen en el oficialísimo portal cubano CubaDebate. Y pregunto: ¿si no creen en lo que dice el gobierno de Costa Rica, por qué creen en las mentiras que edulcora la dictadura cubana?, ¿por qué aceptan como verdad la calumnia y por qué no logran reconocer la verdad aunque el gobierno cubano la disfrace de calumnia?, ¿qué bíblica verdad se les ha revelado ahí, en los sitios oficiales del gobierno cubano? Comparo el peso de los tristes, brutales acontecimientos que sacuden mi país, los porrazos, el encarcelamiento de aquellos que se atreven a levantar la voz, los crímenes en las cárceles, la supresión de las libertades civiles, con la casi insoportable levedad de los motivos por los que acá tanto se quejan, y no puedo sentir menos que ira. El drama de mi tierra pasa inadvertido, e incluso para algunos, sobre todo para esos adictos consumidores de sitios oficiales del gobierno cubano, pasa ¡como un falso drama! Qué coño se puede sentir sino ira ante la indolencia y la carita de acontecimiento de los pusilánimes.

lunes, 9 de diciembre de 2013

U2


U2.
     U2 siempre ha estado entre mis bandas favoritas. Con un plus emocional desde que Bono se declaró abiertamente en contra de la dictadura cubana y solidario con aquellos que luchan por la democracia desde las entrañas del famélico monstruo.
 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 8 de diciembre de 2013

Bartleby, el escribiente.


 
Bartleby, el escribiente.

      Bartleby, el escribiente, un magnífico relato de Herman Melville. Se me ocurre que sin los dos últimos párrafos habría sido aun mejor, que el absurdo habría tenido un final más “redondo”. Lo difícil aquí es aceptar que Herman Melville no se diera cuenta de eso. Digo yo que si allí no estuvieran esos dos párrafos, Hemingway nunca se habría atrevido a fanfarronear haciéndose el descubridor de la prenda que el narrador nunca le suelta al lector (Los asesinos) De todas formas, Bartleby, el escribiente, rebasa el tamiz donde tanta mierda y hojarasca queda.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Suite Habana, una década después: aún el mismo país.


Suite Habana, una década después: aún el mismo país.
     Tuve el enorme privilegio de ver en primicia esta joya del cine cubano, y de compartir, como todos los que allí estuvimos, ese momento mágico con Fernando Pérez, su director, y Magalys González, su productora. Lo recuerdo como si fuera hoy, y hace una década y meses que sucedió. Fue en la Sala Sepia de la casa del Joven Creador de Provincia Habana. Días después la anunciaban, apenas, pues fue más breve que un suspiro el tiempo que estuvo en cartelera, y para eso, si no me equivoco, la rodaron solo en el cine Yara, del Vedado habanero. La recomiendo con un buen par de audífonos puestos, y es que el sonido pesa tanto aquí como la imagen.
 

viernes, 6 de diciembre de 2013

Un libro.


 
Un libro.

     No sé a quién darle más crédito: si a Solzhenitsyn o al traductor que me dejo “llegarle” (hace algún tiempo ya) a Un día de la vida de Iván Denisovich. Y hablo también del mérito del decodificador artesanal de signos porque mejor impronta imposible sentir. Novela breve – para tragársela, si otra cosa no apura, sin pausas – con un ritmo que entrecorta el relato sin perder esa cadencia dinámica que lo sostiene y un trabajo de orfebre y de ingeniería en la manipulación del lenguaje. ¿Y el tema? Una crudísima denuncia testimonial: los campamentos de trabajos forzados, para prisioneros políticos, en la Siberia soviética. Algo así como (variando de -40 a 35 sobre cero centígrados la temperatura) las UMAP cubanas de los años 60. Y pensando en aquel ruso-soviético, pensé también, quizá por el aquello de las antípodas, en Elena Poniatowska, ese Premio Cervantes de Literatura que recompensa el compromiso de los héroes de CNN con la comunidad. No es cosa fácil cultivar buena literatura en parcela política. Solzhenitsyn lo logró, Poniatowska no.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Cultura en calzones.


Cultura en calzones.

      Anoche estuve en una presentación de varios grupos de danza en la Casa de Cultura del cantón Santa Ana, Costa Rica. En uno de esos grupos está mi hija. Excepto una que tomó de soporte una canción brasilera, todas las demás ejecuciones (incluyendo la del grupo de mi hija) tuvieron como sustento un tema musical de alguna película infantil norteamericana, con letra, además, en inglés. Todas mal que bien reprodujeron aquellos espectáculos coreográficos ostentosos que Busby Berkeley puso de moda en los Estados Unidos entre los años 30 y 40 del pasado siglo. Lo único que faltó fue el clavado en la piscina y para eso, porque tal no había. ¿Cómo es posible que en un lugar como ese, en teoría un emporio de la cultura local, se favorezca este tipo de show, en detrimento de la cultura costarricense?
P.D: este video lo filmó anoche la madre de Lore, mi santa, en la Casa de Cultura de Santa Ana, San José, Costa Rica. Mi hija es la decimoquinta, de izquierda a derecha o de atrás hacia adelante, o de arriba hacia abajo, en la segunda fila, o en la tercera, o en la cuarta.
 
 

 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Pancarta.



Pancarta.

     Me dijeron hace unos días que dentro de poco tiempo habrá elecciones aquí, en Costa Rica. Fecha exacta no se me pida; ya es bastante con saber que eso habrá. Y queso, para que muerda el nuevo ratón presidencial. Aquello, lo de las próximas elecciones, me lo dijo la madre de mi hija, con sorpresa, cuando le consulté sobre algo que vi en la tele – alegórico al tema –, sentado en la sala de su casa. Juro por lo más sagrado, mi hija, vaya, o mis padres, que no lo sabía: lo de las elecciones, repito y voy por un trío de veces. Ni siquiera sé quiénes son los implicados en el asunto. Tele no veo, jamás. Periódico leo alguno, cada tres meses, y voy de prisa si tomo en cuenta que, según Borges, periódicos deberían editar uno cada cien años, si acaso. Asociando, me doy cuenta ahora del porqué se me hacen “familiares” algunos apellidos: Araya, Chinchilla, ¿Arroyo? ¿Vallarta? ¿Messi? ¿Le Bron James? Tengo la obesa impresión de que no me irá ni mejor ni peor, sea quien sea el próximo presidente de esta República, esté o no yo al tanto del zarandeo del merengue presidencial. Por eso, no me desgasto con esas mierdas al uso y concentro mis energías en menesteres, digamos, de perfil más nutritivo. Al final de la carrera por el tribuno taburete, no creo que se haya movido un pelo mi in/estabilidad ciudadana. No obstante, alerto: aunque me entere dos años después de las elecciones, si es un neofidelista, un neochavista, un neocomemierda de corte populista, vaya, el nuevo presidente, que me cuente desde ahora entre sus enemigos.