Gramática española.
Soy de los jóvenes y de los viejos, de los inquietos y de los discretos/Indiferente a los demás, atento para con los demás,/Maternal, paternal, niño y hombre. (Walt Whitman. Canto a mi mismo)
viernes, 16 de septiembre de 2011
Gramática española.
domingo, 11 de septiembre de 2011
domingo, 4 de septiembre de 2011
viernes, 2 de septiembre de 2011
Poeta proscrito.
Yo soy François- ¡cuánto me pesa!
de París, cerca de Pontuesa.
pendiendo de la cuerda de una toesa
sabrá mi cuello lo que mi culo pesa.
A Devotas y Mendicantes,
a elegantes de chapa en suelas,
a Cartujos y otros tunantes,
a clientes y a mujerzuelas
de esas que usan abiertas cotas,
a galanes que por las modas
hieren sus pies con prietas botas:
agradezco a todos y a todas.
A las que muestran pezoncillos
porque saben que eso da oro,
a traviesos y a ladroncillos,
a saltimbanquis con su loro,
a juglaresas y fantoches
que silban, beodos y beodas,
y así alegrando van las noches:
agradezco a todos y a todas.
Salvo a jauría azotadora
que me hizo masticar grilletes
pero que ya no temo ahora
mas que se teme a tres soretes.
Les dejaría eructos, pedos
a modo de estridentes odas,
pero quiero evitar enredos:
agradezco a todos y a todas.
Que con durísimos mazazos
les rompan las costillas todas
y las piquen a martillazos:
agradezco a todos y a todas.
martes, 30 de agosto de 2011
Suicidas memorables.
Y yo te voy siguiendo, Gelsomina,
por la intemperie fría, en extramuros
del tiempo y del amor, bajo los duros
cielos donde la lluvia no germina.
Déjame ser, entre la tarde gualda
y ante el mar de fronteras de granito,
la piel dócil y basta en que el perrito
hermana la sonrisa de tu falda.
Yo te veré, desde el salón sombrío,
con gestos muertos en las manos, mudos
aplaudiendo su tácita caricia.
Y tú no me veras, desde el baldío
tablado en que muequea la estulcia
de los cansados monigotes rudos
HÁBITAT. (Ángel Escobar)
VIVO en la punta de un cuchillo.
Si resbalo hasta el filo, sajado
seré antes de llegar al cabo hondo.
Si resbalo por el lomo, me haré añicos
después del mango sucio. Si por los planos
caigo, astillas seré en los bordes atornillados, sí:
no tengo alternativas, y ya no sé
si estar así es peligroso -
ya no comprendo nada:
aquí llegan los ruidos de los alrededores -
querría un poco de silencio,
un ápice de candor, algo
que no mate ni mienta -
oigo una música: sé que soy
un bastardo lastimoso, roto así
cómo se me escapa el arte y surge
la imperfección de este poema.
viernes, 26 de agosto de 2011
¡Voy por una cerveza!
Semana tórrida esta última de Agosto. Gritadera anticastrista de cuatro papayu´ as sin acceso a Papa Johns en la escalinata del Capitolio de La Habana. Toma de Trípoli por rebeldes libios y subsiguiente evaporación de Muamar el Gadafi por incremento de la temperatura en las arenas del Sahara y en los fusiles de asalto AK 47. Movimiento sísmico en Nueva York; incendio a mano criminal y muerte por decenas – as usual – en Casino de Monterrey, México. Huracán Irene se desgreña(rá) también allí donde hace unos días meneo hubo, en Nueva York. Pablo Milanés tira la toalla antes de comenzar la contienda para evitar la pelotera en Miami. Hay motivos para inquietarse y motivos pa´relajarse. Las preocupaciones llegan sin desearlas, los alegrones casi siempre hay que fabricarlos, salir a buscarlos. A falta de materiales de construcción y tiempo para solazarnos, levantemos, cual monumentos, compensaciones para el quebranto. Alternemos de vez en cuando una rima barata – como esta – de asonantadas y consonantes. Enderecemos a toda costa la jornada si notamos que se está jorobando y agradezcamos el filminuto de vida que nos va quedando. Empinemos el mentón, un papalote, el codo hasta reventarnos.
miércoles, 24 de agosto de 2011
Tripolitanas…y de Tobruk.
Un tiranuelo exótico dejó el pedestal, en Libia, donde no llueve, pero si lloviera, los charcos que se formarían no serían de agua, serían de petróleo. Hay motivo para el optimismo, sin aspavientos. Medio mundo se ha pegado a la teta de la tele esta última semana para ver si el final de la historia norafricana les reporta la misma alegría que les reporta el epílogo del culebrón de turno que se transmite por algún otro canal,TeleMundo, digamos. Todos a la espera del capítulo de cierre – para el núcleo familiar occidental – en el canal noticioso: la captura vivo o muerto de Muamar el Gadafi. En abril de 2007 conocí a una mujer nacida en Libia. Mezcla entre hindú belicoso de la Cachemira y británica hippie de Southampton. Nos vimos en un parque – yo no buscaba a nadie y la vi – casi de extremo a extremo, nos sonreímos, diría yo que flirteamos. No estaba envuelta en trapos, no era practicante del islam, lo supe después, por supuesto, todo lo supe después. Me acerqué, algo le dije que no recuerdo ahora, cualquier cosa, cualquier trivialidad. En francés me respondió que no hablaba español. La invité a un café, aceptó. Era nieta, por ascendencia materna, de un soldado de escuadra de infantería, legendario, de aquellos que más a golpe de milagro que certidumbre, contuvieron en el cerco a Tobruk – entre 1941 y 1943 – el avance de los tanques del Afrika Korps del general Rommel. Y allí nació Álika, que así se llamaba la muchacha de Libia, por pura carambola histórica, acaso por empecinamiento histórico. Nos vimos durante un mes, conversábamos, nos tomábamos un cortadito siempre en el mismo Café. Después de aquel sorbo primigenio de la arábiga rubiácea, siempre invitó y pagó ella, yo no tenía ni donde caerme muerto. Alguna vez le pregunté por Muamar el Gadafi, por nada, para llenar un hueco en la charla. Fidel Castro, pero no siempre con uniforme, en ocasiones se envuelve en trapos, y se encasqueta un par de alpargatas. Algo así deduje. Suficiente, la contuve, cambiemos el tema. El segundo mes ya no solo conversábamos y nos tomábamos un cortadito, también hacíamos el amor. Se venía de la misma manera que escribía cuando escribía en árabe: como los crespos de una ola que se alebresta de pronto en un mar en calma, y de atrás hacia adelante. Nunca le pregunté el motivo de su presencia en Costa Rica, tampoco ella a mí. No creo que fuera un dato relevante. En Junio me dijo que regresaba a su casa, en Tobruk, soy pintora, apuntó. Lo imaginaba, le dije. Cómo así, preguntó. Por tantas cosas, casi por todo, le contesté con un apuro en el pecho que no preví. Aquí llueve mucho, en Libia nunca llueve, pero si lloviera, los charcos que se formarían no serían de agua, serían de petróleo, me dijo para saltarse el descalabro de la despedida. Muamar el Gadafi ya no gobierna en Libia, ya no chancletea por las calles de Trípoli, ya no exhibe sus trapajos multicolores al viento pero algo sabré de él en algún momento, me importe o no. Álika tal vez recoja en sus lienzos, de alguna manera y si es que le importa, la impronta del nuevo acontecimiento. Quizá me lo haga saber, quizás no.





