Con el orgullo trepado sobre una montaña de escombros.
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Soy de los jóvenes y de los viejos, de los inquietos y de los discretos/Indiferente a los demás, atento para con los demás,/Maternal, paternal, niño y hombre. (Walt Whitman. Canto a mi mismo)
Con el orgullo trepado sobre una montaña de escombros.
Buscando a la que vuela
“Dando una vuelta por ahí.”
Aunque de tono un poco bucólico, – esta ciudad nunca termina de parecerme una verdadera ciudad – aprovecho la media pausa vacacional para infiltrar otra bocanada de aire comprimido en el blog… Hace una semana estuve, junto a unos compañeros de trabajo, en un par de sitios frecuentados por la bohemia local. La Chicharronera Rancho Alegre y el Bar Rayuela (cualquier similitud con novela de Cortázar no es mera coincidencia) son lugares que frecuento desde hace casi tres años y a los que siempre voy en busca de una conversación interesante, un poco de rock alternativo, trova y cierta dosis de fusión de ritmos en un ambiente medio exótico en el que muy a gusto me siento. De vez en cuando pesco por ahí un buen concierto en vivo de alguna banda de rock o música electrónica. Es tal la afinidad, la empatía que en cuanto a gustos musicales experimento con la gente que frecuenta esos sitios, que jamás he tenido necesidad de programar las victrolas para escuchar algo acariciable por mis oídos porque siempre hay algún tema de mi gusto resonando en el éter. Casi desde siempre he escuchado en ambos lugares una canción que me atrapa porque sí, porque me suena sabroso su ritmo en los oídos, aunque la letra sea cualquier cosa, apenas un poco de pasto para vacas flacas. El tema se mueve dentro del alternativo, y tiene unos cambios de ritmo que para mi gusto son bastante buenos. Por esas cosas raras de la vida, nunca había preguntado, en casi tres años, por el ejecutor y título de esa canción, hasta que hace una semana se me ocurrió averiguar con uno de mis compañeros de trabajo, quienes por cierto, no conocían los lugares a los que fuimos. Voy por ella, del grupo tico Evolución, me aclaró uno de los socios de labores, y también buen amigo donde los hay. Balerom, el cantante de la banda, también desarrolla una obra como solista, abundó el socio en informaciones…No es obligatorio para el oído ajeno asimilar la canción entre sus temas de gusto personal, pero al menos espero que no le desagrade a aquellos que suelen escuchar este tipo de música…Si Evolución pagara por promociones, creo que la mejor comisión sería para mi bolsillo...jej…Sin más preámbulo: Evolución – Voy por ella.
Un muerto vivo y un muerto muerto.
Vengo de un lugar en el que algunas cosas murieron antes de que yo naciera. Por tanto, llegue al mundo con varias orfandades preestablecidas. La Navidad es uno de esos muertos que año tras año, por estas fechas, la gente desentierra frente a mis ojos. Y aunque es un muerto alegre, no pútrido, luminoso y activo, para mi no es más que un circo sin fundamento. Ateo como he sido siempre, convicto y confeso, no logro montarme aún en la ola y dejarme arrastrar por la marea. No obstante, acepto con gusto y de buen grado la tremenda dosis de “buena vibra” que se respira en el ambiente por estos días. Y reconozco que todo se ve mucho más bonito que de costumbre, incluyendo el rostro de las mujeres, sospechosamente risueño durante dos semanas. Pero el caso es que no llego a tragarme la historia que dispara el show. De cualquier manera, es un hecho que la Tierra completará otra elipsis en su baile perenne alrededor del Sol, y eso merece fiesta. Con esta de ahora, ya son cuatro Navidades y cuatro las vueltas que completa el peñasco alrededor de la brasa desde que salí del terruño. Al menos tengo el consuelo de sentir que no es un nuevo aniversario – ¿el cincuenta y cuanto? – de otro muerto – y este si apesta por putrefacto – lo que se anuncia por estos lares. Me queda también la alegría de saber que no será una arenga sin cemento en los cimientos el primigenio contacto de mis oídos en el nuevo año, que no será la imagen ya rocosa de un tipo barbudo- fusil en mano el estandarte visual que abrirá el siguiente lapso, y que de mi propio cálculo dependerá, y no de la voluntad de otros, a que distancia debo marcar el trazo de la siguiente meta.