miércoles, 3 de agosto de 2016

Castrismo (I)



Castrismo (I).

A punto de concretar sus 90 años – bonito número redondo para morirse –, y a manera de “homenaje recordatorio”, de entre las muchas muestras de lo que ha sido/dicho/hecho Fidel Castro, un botón:  
11 de enero de 1959. Fidel Castro responde, frente a las cámaras, para un programa de C.B.S, las preguntas de Stuart Novins y de otros tres periodistas norteamericanos.

Richard Bate (reportero de C.B.S) – “¿Ha dicho usted que habrá elecciones libres en Cuba de aquí a unos 18 meses?”

Fidel Castro. – “Sí”

Bate. – “Cuando llegue el momento, ¿todos los partidos políticos podrán presentar candidatos a esas elecciones?”

Fidel Castro. – “Sí, desde luego”

Bate. – “¿Todos los partidos políticos, incluido el Directorio?”

Fidel Castro. – “! Naturalmente ! Si no diéramos a todos los partidos políticos la libertad de organizarse no estaríamos en un país democrático. Hemos combatido para dar la democracia y la libertad a nuestro pueblo”

Hago pausa aquí. Por aquellos tiempos, el Directorio Revolucionario estaba formado por los que quedaron con la cabeza sobre los hombros después del golpe del 13 de marzo de 1957 contra el Palacio Presidencial. La gente del DR usaba un brazalete con la fecha 13 de marzo. Nunca usaron el brazalete del Mov. 26 de Julio. El DR se hizo fuerte en el Escambray, y se tiró encima buena parte del peso de la Batalla de Santa Clara. Faure Chomón, el líder del Directorio, en el propio enero de 1959 le dijo al periodista francés Leo Sauvage, radicado en La Habana años antes del 59: “Castro no me parece muy consciente del peligro comunista” Se equivocaba. Casto simplemente mentía porque para ese entonces ya era comunista. Poco tiempo después, descaradamente, lo confesaría. Y no es la filiación política lo reprochable, ni siquiera mentir es en ocasiones reprochable. Lo indigno es que en su mesiánico, enfermizo empeño por cambiar el curso de una nación,  con premeditación manipulara y mintiera a un pueblo entero. Faure Chomón, enviado como embajador a la Unión Soviética, pasaría soberanamente por alto sus preocupaciones iniciáticas sobre Fidel Castro.

William L. Ryan (corresponsal de la agencia Associated Press en La Habana) –. “¿Qué garantías hay de que se celebrarán verdaderamente elecciones libres dentro de dieciocho meses?”


Fidel Castro. – “Pues bien, la opinión pública, para empezar. Nuestra palabra, en segundo lugar. En tercero, nuestras intenciones, cuya rectitud ha sido bien probada. Cuarto, porque somos gente desinteresada. Y quinto, porque está claro que no tenemos nada que ganar de no proceder a unas elecciones.”

martes, 29 de marzo de 2016

Rocanrol allá lejos: "en casa e' la...timba"



Rocanrol allá lejos: “en casa e’ la…timba”
         
       En Labana la única banda “yuma” de rock que ha tocado justo cuando rozaba el cielo con las manos (2005) ha sido Audioslave, epicentro sonoro que se formó entre los músicos de Rage Against the Machine y Chris Cornell. Después de eso la nada en Labana hasta la noche del 3/25/2016 cuando los restos de The Rolling Stones se presentaron en otra tarima. La banda británica demuestra que la cuerda de un tren de juguete funciona incluso sin el tren, que la gloria puede vivir más que su origen porque después del frenazo hará lo suyo la inercia.

        En el estreno de los 90 cuando el rock alternativo secuestró el éter y puso los oídos de cabeza, casi todo lo demás que rockero sonó hasta ese entonces comenzó a parecer lullaby. A The Rolling Stones los desgreñó el tren del grunge – que no era de juguete –, los dejó sentados en el andén con la estampilla del hándicap en los instrumentos. Lo mejor que tuvo este tour de banda casi a media asta fue la concordia de su último concierto, el abrazo que ahí se dieron las dos piezas de museo que lo animaron: The Rolling Stones y Cuba.

martes, 22 de marzo de 2016

No era Jack Nicholson, pero mejor imposible.


No era Jack Nicholson, pero mejor imposible


    El monarca que administra la isla de Cuba enclaustró las palabras de Barack Obama entre las paredes del raquítico Gran Teatro de La Habana. Sabía que la televisión haría lo suyo, pero quiso que el discurso del presidente de los Estados Unidos naciera, digamos, sin eco. Semejaban las paredes del pequeño Gran Teatro una recámara contra impactos, la platea un enjambre de maniáticos entrenados para minimizar el choque con lo incontrastable. El hermetismo de la estancia, sin embargo, permitió que el presidente de los Estados Unidos de América desenvolviera con todo garbo el papel de regalo en que envolvió las 4 duras verdades que a Raúl Castro – la claque: paisaje – obsequió. Un poco más y se las canta al oído. No era Jack Nicholson quien hablaba, pero mejor imposible.  

viernes, 22 de enero de 2016

Sean Penn/Bukowski

Sean Penn/Bukowski
      En 1987 Sean Penn, adicto a la entrevista rocambolesca, se bajó con una de esas para Interview. Charles Bukowski en el cuadrilátero. Ese mismo año, meses después (septiembre), se estrenaba la película Barfly en la que el propio Bukowski además de escribir el guión (autobiográfico), tomaría un protagónico que al final, fue Mickey Rourke quien interpretó. Lo que sigue son las respuestas que Charles Bukowski dio a Sean Penn sobre el alcohol, Shakespeare y ser entrevistado. De su primera respuesta se infiere algo relacionado con la segunda: que Bukowski solía leer a Shakespeare, as usual, borracho como una cuba, y supongo en árabe, algo que no solo le facilitaría no entenderlo, sino además odiarlo. La tercera respuesta es un disparo de gracia al entrevistador.
 El alcohol es probablemente una de las mejores cosas que han llegado a esta tierra, además de mí. Entonces nos llevamos bien. Es destructivo para la mayoría de la gente, pero yo soy un caso aparte. Hago todo mi trabajo creativo cuando estoy intoxicado. Incluso me ha ayudado con las mujeres. Siempre fui reticente durante el sexo, y el alcohol me ha permitido ser más libre en la cama. Es una liberación porque básicamente yo soy una persona tímida e introvertida, y el alcohol me permite ser este héroe que atraviesa el espacio y el tiempo, haciendo un montón de cosas atrevidas…Entonces el alcohol me gusta, cómo no.  
Shakespeare es ilegible y está sobrevalorado. Pero la gente no quiere escuchar esto. Uno no puede atacar templos. Ha sido fijado a lo largo de los siglos. Uno puede decir que tal es un pésimo actor, pero no puede decir que Shakespeare es mierda.
Ser entrevistado es como ser arrinconado. Es vergonzoso. Por eso, no siempre digo toda la verdad. Me gusta jugar y burlarme un poco, así que doy información falsa sólo por el gusto de entretener y mentir. Así que si quieren saber algo sobre mí, no lean una entrevista. Ignoren ésta, también.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Mario Vargas Llosa, en La tía Julia y el escribidor, dibuja una pincelada de aquella otra Cuba, hoy pura nostalgia.

 
Mario Vargas Llosa, en La tía Julia y el escribidor, dibuja una pincelada de aquella otra Cuba, hoy pura nostalgia:
        Sospechaba que los radioteatros se importaban, pero me sorprendí al saber que no los compraban en México ni en Argentina sino en Cuba. Los producía la CMQ, una suerte de imperio radiotelevisivo gobernado por Goar Mestre, un caballero de pelos plateados al que alguna vez, de paso por Lima, había visto cruzar los pasillos de Radio Panamericana solícitamente escolt...ado por los dueños y ante la mirada reverencial de todo el mundo. Había oído hablar tanto de la CMQ cubana a locutores, animadores y operadores de la radio – para los que representaba algo mítico, lo que el Hollywood de la época para los cineastas – que Javier y yo, mientras tomábamos café en el Bransa, alguna vez habíamos dedicado un buen rato a fantasear sobre ese ejército de polígrafos que, allá en la distante Habana de palmeras, playas paradisíacas, pistoleros y turistas, en las oficinas aireacondicionadas de la ciudadela de Goar Mestre, debían de producir, ocho horas al día, en silentes máquinas de escribir, ese torrente de adulterios, suicidios, pasiones, encuentros, herencias, devociones, casualidades y crímenes que, desde la isla antillana, se esparcía por América Latina, para, cristalizado en las voces de los Lucianos Pandos y las Josefinas Sánchez, ilusiona las tardes de las abuelas, las tías, las primas y los jubilados de cada país.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Explicaciones no pedidas, de Piedad Bonnett.


 
 
Explicaciones no pedidas, de Piedad Bonnett: Premio Casa de América de Poesía Americana (Madrid, España, 2011), y  Premio José Lezama Lima 2014 de Casa de las Américas (Cuba)
      No va uno por la vida dándole hachazos a los malos libros pero coño, bajarse, entre otros desconsuelos, abriendo poema con algo como esto: Tiene varios colores el amor:/el blanco donde escribes con tintas indelebles/el estridente sol del amarillo/y el verde donde crecen verdes hojas/bulbos devoradores, rosas rojas…, o con algo como esto: Una vez fuiste un ángel,/mi más bello demonio./Horas hubo en que ardí en tu luz/y horas/en que fui por tus llamas arrasada…,y ganar el XI Premio Casa de América de Poesía Americana (Madrid, España 2011), y el Premio José Lezama Lima 2014 de Casa de las Américas (Cuba), más que una burla, más que una ofensa, más que un asunto, como diríamos por acá, bewilderling, es algo así como limpiarse las nalgas con dos géneros al mismo tiempo: el poético y el humano. Si este libro, Explicaciones no pedidas, el noveno de Piedad Bonnett, concentra el sumun del oficio de su autora, no puede uno menos que imaginar los afables infortunios literarios que podremos encontrar en los anteriores aun cuando la contratapa de este se empeñe en decir lo contrario. Digo yo que para llegar a semejante agravio impreso grande debe ser el contubernio entre la escribidora  antioqueña con la institución española y el régimen de Labana, que a la altura de los extrainnings que vive la Cuba actual sigue siendo allí en muchos casos más ideológico que artístico el rigor que se exige a la hora de ocupar montículo literario y que si el título de este – es por decir algo – libro de poemas explicaciones no pide, al menos alguien debería darlas por los agasajos.  
 

 
 

sábado, 25 de julio de 2015



         Él solía tirar la bola para el home como pocos saben hacerlo. Mi criterio del tiempo comprimido en una cámara al vacío era verlo jugar pelota con el Habana, mi equipo. Cada lanzamiento suyo era una obra de arte en proceso, un performance. Por algo tiene el record de más juegos ganados en una Serie Nacional de Beisbol (20), allá en Cuba. En promedio perdía un juego (casi siempre apretado) después de haber ganado 5 o 6 consecutivos. Por eso el cuento El día que perdió José Ibar..., de Francisco García González, es un cuento de ficción, pero al cuadrado. Por algo fue él el pitcher que le pusieron delante, hace ya 15 años, a los Orioles d Baltimore en aquella escaramuza contra un equipo de las Mayores: si el tema era tirar maravillas para "la goma" no podía ser otro el elegido. Para romper las marcas del “Cheo” Ibar tendría que nacer otro como él, algo que sucede – cálculo conservador – cada 100 años. Así es que, por más que le pese a quien le pese, presiento que habrá números suyos para rato en las estadísticas de la pelota cubana. Por algo lo querían también aquí, tirando pelotas para el home plate en Grandes Ligas, asunto que por razones que no hay que mencionar aquí, no pudo ser. Pero igual aquí está, en esta orilla. Ladies and gentleman, esto sí es un ídolo de multitudes: José “Cheo” Ibar.