jueves, 13 de noviembre de 2014

Vecino.


 
Vecino.

       Tengo un vecino que vive conmigo. Que se las trae, y se las lleva también, sobre todo esas lascas de queso que impunemente se roba de la trampa donde espero verlo un día caer. Ojalá más temprano que tarde, porque ya voy por dos libras de queso – ¡suizo! – y hasta ahora lo mejor que ha hecho la trampa es machucarme con saña dos dedos de la mano izquierda y al paso que voy ahorita los pierdo. El asunto es que parisino, antimonárquico, comunero como a veces me pongo, no quiero matar a mi vecino a dolores de barriga sino así, medio a lo Luis XVI, apachurrándolo con una trampa miserable a falta de revolucionaria guillotina. Y hablando de guillotina y como los locos, imagino ahora un diálogo histórico e histérico entre dos sublevados dieciochescos – un hijo y su madre –  en camino al sitio de la ejecución de su rey: De Fontanes, apúrate mijoo coñooo, que cuando lleguemos a la plaza aquello va a estar lleno de gente y no podremos ver la cabeza del rey haciendo piruetas en el aire y el chorro de sangre saliéndole del cogote. / Madre, creo que por mucho que corramos, ya si acaso veremos la sangre de mi tocayo abrillantando las alpargatas de Sansón, las tablas de la tarima, los ladrillos de la plaza. Tengo un vecino que vive conmigo: si no lo parto en dos con la trampa por lo menos lo intoxica el atracón de queso suizo.

jueves, 23 de octubre de 2014

De cumpleaños.







De cumpleaños.
 
    Pensando la tarde del 22 de octubre en una máxima (no sé si de Platón, de Cicerón, de Catilina, del Arcángel Gabriel, de Agustín Marquetti , de Armandito El Tintorero, de Pepe El Globero o vaya usted a saber de quién), que reza: lo que no sirve que no estorbe, y abocado al moco, la nostalgia, con esto de mis 44 redondos, decidí hacer una limpieza profunda del entorno y por botar boté hasta la mujer. Después me fui a la presentación del Anuario Segundo de la Revista Conexos y tan duro le di allí a la uva, la croqueta y el vino tinto que poco faltó para que terminaran excomulgándome. Aquí debajo cuelgo, bueno, eso. Así es que mejor busco sinónimo y aquí debajo “adjunto” uno de los dos textos que Rodolfo Martínez Sotomayor tuvo el gesto de incluirme en el Anuario.
 
                                                                 What are dry phantoms to the old men
                                                                                       lying at night alone?
                                                                                     
                                                              Robert Fitzgerald. Song for September.                                                                            
 
En tanto el viejo defeca
ad libitum 
pero inconsciente
sentado en la piltra,
en tanto su incoherencia gestual aumenta
y la cabeza pende sobre colgajos
que no proyectan vida ni expiración
solo un brutal abandono
que denota el claro oscuro
 pendular
 de la bombilla,
en tanto los poros eyectan
la poca herrumbre
que de humano le va quedando,
en la estancia contigua
y en torno al banquete
el grupo familiar se anima.
 
(De mi libro Fe voluble)
 

P.D: en la foto, el cake que no me pude regalar.




 

 

lunes, 13 de octubre de 2014

Libros con formato acústico.


Libros con formato acústico .

       Ya sé que fue en los linderos del neolítico bolchevique (años 40 – 50. S.XX) cuando Iván Denísovich sobrevivió como pudo es día siberiano de su vida que Alexandr Solzhenitsyn eternizó; que no era aquel este clima de póster y que  los automóviles “Lada” aparecieron después – años 60 o 70 –, digamos a finales del paleolítico soviético. Pero aún así, si un alegato sonoro se me ocurre para cerrar ese libro breve-descomunal, es este.
 

viernes, 3 de octubre de 2014

A la memoria de Guanchi.

A la memoria de Guanchi.
        
    Como no queda más remedio que morirse, ojalá que al menos "a lo Guanchi" me llegue la hora: con un leñazo de la mente y dale, hasta siempre. Y por pedir que no falte. Así es que ojalá sea además tres días después de robarme el show en patio ajeno. Y con detalles de lujo: sentado - acaso inconscientemente - a la cabeza en un banquete, como despidiéndome sin saberlo. Ingenuo aún a los sesenta y pico, y noble. Con los bríos de esa oruga que, sabe, terminará siempre flotando. En fin, "a lo Guanchi", coño.   

jueves, 25 de septiembre de 2014

Hasta la Victoria Secret, Comandante Hugo Boss!



Hasta la Victoria Secret, Comandante Hugo Boss!

       Labana promueve perfumes homeopáticos con nombres clásicos en el mercadeo de la nomenclatura política y malos augurios para la cosmética: Ernesto Guevara y Hugo Chávez. El extracto, el ADN vaya, del perfume guevarista, quizá se extrajo en ceremonia  solemne a aquellos huesos de vaca que en Bolivia se profanaron hará unos 17 años, luego se llevaron a Cuba para darles un tour por toda la isla montados en un “Yipi Gua” del ejército libertador haciéndolos pasar por los huesos de Ernesto Guevara, y finalmente se colocaron en Santa Clara junto a un antorcha de soldadura eterna, acompañados por otro montón de huesos de dudosa factura. Fidel Castro y otra rareza de la taxidermia contemporánea, su periódico con nombre de yate embalsamado, se ofrecieron como guía turístico-funerario y papiro de consulta sobre la ruta a seguir por los restos del "Che" Gue-vacuno. (Se incluían en el papiro horarios de llegada de la capilla ardiente rodante a las capitales de provincia cubanas) Y a pesar de las huesudas dudas, hay que reconocer que la brecha entre la verdad y lo que se dijo fue mínima porque durante la excavación/profanación, por una chapa metálica que se encontró en el sitio donde, tiempo atrás, debió haber una oreja, se supo que la vaca llegó hasta Bolivia en un lote que se importó desde la República Argentina. Ya con eso es bastante. Digo yo que con esto del perfume bien podrían sacar a rodar otra vez los huesos de vaca del "Ché" Guevara. Ahora sería la Caravana de la Victoria Secret. En el caso del  extracto Hugo Boss Chávez, el meollo, gaseoso, del elixir, tal vez salió como ráfaga post mortem, y por supuesto debió recogerse (previa autorización) en la nariz del ex sindicalista Nicolás Maduro. Los alquimistas de la isla dicen que la untadura de las fragancias (es por decir algo) deberá evocar los olores de la heroicidad y la gallardía. A ver si en París se enteran de que en Cuba ya van por ese nivel en la perfumería! Tú verás que al final, la mayor ganancia olfativa por el aplique de las pócimas revolucionarias se sentirá en los trapos con que limpian los pisos del edificio del Comité Central en Labana, y los pasillos del caraqueño Palacio de Miraflores.

P.D: la imagen que acompaña este post fue tomada de la edición del 9/25/2014, es decir hoy, del periódico Guamá.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

De Antietam a Greta Garbo.




De Antietam a Greta Garbo.

       Cuando es asunto de tumulto, la muerte suele perder ese carisma novelero que la acompaña. No ha vivido los Estados Unidos de América, en todas sus guerras, otro día tan sangriento como aquel 17 de setiembre de 1862 (Batalla de Antietam, Sharpsburg, Maryland) Pero nadie habla de eso, y a nadie le importa porque en definitiva, dime tú como voy a definir un rostro entre casi 22 000 muertos en un combate de una Guerra Civil. 43 años y un día después de aquello – 18 de setiembre de 1905 – nació Greta Garbo, allá, en casa de la puñeta, o Estocolmo, para emplear un sinónimo. Cuando murió (1990) se enteró hasta ella misma. Ha corrido más tinta de imprenta para la Garbo que por aquellos casi 22 000 jóvenes – a lo Whitman – llenos de vida, compactos, visibles, hasta ese 17 de setiembre. Lo justo sería colocar en el altar de los caídos, equidistantes, a similar altura, la memoria de aquellos valientes decimonónicos, los senos octogenarios de Greta Garbo.

viernes, 18 de julio de 2014

Six Pack.



 
Six pack.

       En cuanto asoma el día – porque hoy descanso toca en el Porfirio´s Restaurant – así, a lo decimonónico, a lo trágico, te dices: me voy a la costa con un six pack. Solo, porque llevarla no puedes a hacerte talco la psique en este día sin sombras, con esos nubarrones casi pétreos, made in para ti. Y allá te veo, con el culo cosechando callos sobre la roca, el sombrero hasta las cejas para que el viento no lo arrastre, la camisa un papalote. Y destapas la primera cerveza, medio vacua la mollera, y a la segunda, coño, mi hija, y que lejos está. Pero venga otra Corona fría, que se corta con los tijeretazos del aire. Y tú que si me agarra la policía esto va a ser cagarse y no ver la mierda. No importa, de todas formas la mierda nunca se ve, se esconde. Hasta la mierda que no se defeca se esconde. Allá el que tenga mierda que esconder. Y te acuestas sobre la piedra, y dale ahora con el sombrero que se lleva el viento. Y corres a buscarlo, – menos mal que no voló hacia el mar – la camisa un papalote, la vida misma un papalote hasta que se la lleve el tiempo. Por aquí no se ve un alma hasta la otra milla, mejor. Y a la cuarta ella era buena imitando hasta que se venía, hasta que se quería, pero que va, eso de compartir su juego de nalgas nunca me convenció, que no éramos Eluard, Gala, Dalí. Y además por mucho rehearsal que le metiera, ni de chiripa le salía la vergüenza. Y a la quinta lo peor que le puede pasar a un hippie es tener que afeitare todos los días y trabajar en el Porfirio´s ese. Y a la sexta mi hija, coño, y que lejos está.