martes, 29 de octubre de 2013

Octubre 1962, octubre 2013: el mismo perro, y el mismo collar.


 
Octubre 1962, octubre 2013: el mismo perro, y el mismo collar.

     Para definir una conducta ideológica, de principios, medianamente coherente, medianamente sana, medianamente objetiva (si fuera eso posible) es necesario marcarle más que un par de décadas al almanaque, digo yo. Hay que vivir, hay que meterse en la historia, pero de cabeza; hay que experimentar en propia piel y sin referencias de segunda mano los avatares existenciales, la manera en que, en fin, discurre la vida en orillas tan distantes como por ejemplo Cuba y el mundo real. A propósito de la Crisis de octubre, o de los misiles, o del último gran amago de despelote mundial: 15-28 de octubre de 1962 – con Cuba como carne de cañón – unas palabras de dos implicados en el asunto. ¿Cómo medir en una escala los niveles de irresponsabilidad y desprecio al homo sapiens que mostró este par de ególatras?  

 Deseo en estos instantes expresarle muy brevemente una opinión personal (…) Si los imperialistas invaden a Cuba con el fin de ocuparla (…) la Unión Soviética no debe permitir jamás las circunstancias en las cuales los imperialistas pudieran descargar el primer golpe nuclear. (…) si ellos llegan a realizar un hecho tan brutal y violador de la ley y la moral universal, como invadir Cuba, ese sería el momento de eliminar para siempre semejante peligro, en acto de la más legítima defensa, por dura y terrible que fuese la solución porque no habría otra.

              Carta de Fidel Castro a Nikita Jruschov. 27 de octubre de 1962. (Fragmentos)

 

Si los misiles hubiesen permanecido en Cuba, nosotros los habríamos usado contra el propio corazón de los Estados Unidos, incluyendo la ciudad de Nueva York, en nuestra defensa contra la agresión. (…) Nosotros marcharemos hacia la victoria aun si ello cuesta millones de víctimas en una guerra atómica.

                Ernesto (Che) Guevara en entrevista concedida a San Russel, corresponsal del Daily Worker en La Habana.  29 de noviembre de 1962.

viernes, 25 de octubre de 2013

Aniversario zen.


 
Aniversario zen.
         Con esto de las festividades por el 43 aniversario de las intermitencias de mi muerte, he comenzado a cuestionarme si valió la pena irme de Cuba. Allá en la ínsula, con la barriga llena de tripas y media botella de ron, yo levantaba unas borracheras que me duraban un día entero y parte del amanecer siguiente. Ahora no, ahora las borracheras son mezquinas, efímeras, discretas, diría yo. Me tomo media botella de whisky o 5 o 6 cervezas; las tripas se envalentonan, llega a la mesa un plato con masas de cerdo fritas, con tiritas de pollo, con papas fritas, y ahí mismo se jodió la borrachera. Se fueron 20 o 30 dólares, y yo fresco como una lechuga bajo el aguacero. No es justo. En la Cuba revolucionaria con 20 miserables pesos, menos de un dólar, mandaba el cerebro a paseo hasta nuevo aviso. La revolución cubana toma terraplenes inescrutables para los mondos mortales, es mi caso. La revolución es un “ente” que supera mis dotes de escrutinio de la realidad; es una “cosa” como el corazón, vaya, para explicarlo místicamente, que desanda caminos de esos que dicen que la razón no entiende. Quizá de ahí nacía mi apego allí a mandar el cerebro de gira; quizás por eso me fui de allí, tal vez porque sin saberlo acaso, vivo montado en la guardarraya de la sinrazón. Anoche casi lloro, arrepentido de estar aquí, pensando en ese baño diario que en la Cuba de hoy me daba, haciendo flexiones entre el cubo de agua y la eternidad. Esto de cumplir años es cosa seria, el almanaque me está poniendo reflexivo.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Entrevista con Ezra Pound. 1967


Entrevista con Ezra Pound. 1967

     Cinco años antes de la muerte de Ezra Pound, Pasolini logró lo que pocos: arrancarle una entrevista al maestro. Ya Ezra no era el mismo, y aun así, mantenía una lucidez intermitente que se mostraba aquí sobre todo en las respuestas, que rebasaban, por inercia, por pura lógica, por una milla larga, las tonterías que Pier Paolo le preguntaba. Y no es que el italiano no tuviera calibre para encarar el mito, es que sus piernas eran iguales a las de cualquier otro hombre y como a cualquiera, se le aflojaron frente a quien probablemente sea el más grande poeta que – al menos en este planeta – ha nacido del paleolítico a esta parte.
 

lunes, 21 de octubre de 2013


 
A la muerte de Octavio / el hijastro Tiberio / se dejó el trono de Roma / La sangre de Augusto no completó el camino / Las hendiduras en el tórax / de Agripa Póstumo  / coagularon la inercia / Dicen que Tiberio y su madre / Druso – hijo de Tiberio Cesar / en su día regurgitó / tanta sangre como pócima / Nadie supo si murió con la última convulsión / o se ahogó en sus fluidos / Dicen que un prefecto / Con grueso paño / asfixiaron a Tiberio Cesar / Los fanales del rostro / diestros en cortar la noche / no le ayudaron entonces / Dicen que el jefe de la guardia pretoriana / Ocurrió casi un idus de marzo / casi / Cábalas son cábalas.  (De mi libro Siluetas en la racha)
 
P.D: en la imagen, Tiberio Cesar.

 

miércoles, 16 de octubre de 2013

México – Costa Rica. Ole, ole y ole por los ticos ¡!


 
México – Costa Rica. Ole, ole y ole por los ticos ¡!
      
        México y Costa Rica jugaron un futbol poco diplomático ayer. 125 millones de personas en contienda. 120 millones de mexicanos, 5 millones en esta ribera. Menos 22 atletas que jugaron, a mitad por bando, sobre la grama del Estadio Nacional de San José.  / El ambiente / estuvo caliente /, con esa rima pobrísima que a la manera de una mecha de antorcha encendieron los comentarios. Costa Rica ganó, así, a lo bíblico, a lo David contra Goliat. Y mandó a los mexicanos a una repesca de boleto mundialista vs Nueva Zelanda. La gente por acá dice que México tuvo suerte, que ese triunfo 3-2 de EE.UU vs Panamá le salvó la vida a los aztecas. Yo veo el asunto de otra manera, con el forro boca arriba, / con las tripas al aire para los mexicanos / digamos / (La rima sigue pobre, pero ahora es asonante).  Los de allá de por Tlatelolco le deben el suspiro al norteño vecino, y eso cosa de peso para los hijos de la Malinche. Ya sabemos que el favor, involuntario fue, pero aun así, favor fue. A estas alturas del día no debe quedar un hígado sano en México.
 
P.D: Pintura de Caravaggio: David con la cabeza de Goliat. (1609)

viernes, 11 de octubre de 2013

Tándem.



 
Tándem
Apunto aquí sentencias de dos que dijeron no saber ni qué carajos eran. La primera aparece en ese bloque de mármol, en ese monumento al nihilismo que a fino machetazo escribió Pessoa: Tabaquería. La segunda es cosa de Borges, siempre tan él. Y que ironías se gasta la nomenclatura de los inmortales (asunto  ese de la eterna presencia en el que Borges no creyó): medio mundo sabe cuando menos “algo” de este par de tipos que no hace mucho se montaron en la bicicleta del - hasta ahora - pedaleo sin descanso.

¿Qué sé yo del que seré, yo que no sé lo que soy? Fernando Pessoa

¿Quién soy yo? Estoy tratando de averiguarlo. J.L. Borges.

jueves, 10 de octubre de 2013

El primer paso.


 
 
El primer paso.
     Por algo se empieza. He aquí un grupito de demandas ciudadanas en pos de una Cuba mejor: que no se golpee los teléfonos públicos, que la policía no abuse más de nadie y que la pizza y los espaguetis tengan una dosis generosa de queso y de puré de tomate. Parece una insignificancia, parece cosa “de locos”, pero estamos hablando de la Cuba de hoy; así es que para empezar a enderezar la isla ya sería cosa grande, cosa de magnitud notable lograr algo como eso.