viernes, 5 de julio de 2013

Del marabú y otras hierbas alucinógenas.


Del marabú y otras hierbas alucinógenas.

         Bien lo recuerdo: – y lo recordarán aquellos que conmigo comparten generación, lugar de nacimiento y crecimiento – en nuestros tiempos de “pionero” se entonaba como un cántico medio místico, acaso nostálgico, acaso como una letanía interminable, esta porquería que aquí reproduzco: Yo quisiera ser como él: yo quisiera ser, yo quisiera ser, como él, como él, Yo podría ser, yo podría ser, como él, como él. Yo tendré que ser, yo tendré que ser, como él, como él, ¿Cómo quién? ¿Cómo quién? Como el Ché. Como el Ché. Como el Ché.. Niño al fin, disco duro semivacío al fin, uno casi terminaba llorando cuando el último “gallo” asomaba en la garganta. Y es que al tono melancólico de la cantaleta le agregábamos, por efecto evocativo, (lo mismo que hoy al Combo hamburguesa-papas fritas, el vaso de refresco) el prontuario de idílicas referencias que sobre Ernesto Ché Guevara desparramaba (y desparrama) sobre la impermeable geografía isleña, “el aparato”. Aquello era soltar la enjundia ideológica como quien suelta el sudor hasta los tuétanos arando la tierra; labor esta que por cierto, va quedando allí en desuso frente al avance irrevocable de la tecnología del parásito. El bombardeo ideológico no fue estéril. Los cráteres que dejó convirtieron  (con el perdón de T.S.Eliot) en tierra baldía, en solar habanero, no solo la corteza cerebral de alguno que otro entre aquellos que alguna vez fuimos párvulos isleños, sino también la mollera de quienes puertas afuera, por fatum-genoma propenden a la adicción malsana y a estas alturas de humanidad se les hace difícil tapar esos boquetes por los que cabe cualquier cosa menos la realidad.

P.D: mi memoria no llega hasta el recuerdo literal del canto místico que aquí reproduje. Cualquier cosa seré, menos masoquista. Este enlace, que recomiendo, me sirvió de sustento.

domingo, 30 de junio de 2013

España-Brasil en el Maracaná: la guerra del fin del mundo sigue siendo otra.


España-Brasil en el Maracaná: la guerra del fin del mundo sigue siendo otra.

       Menos mal que La guerra del fin del mundo ya fue escrita y bien que quedó, porque este juego de futbol España-Brasil por 4.1 millones de verdes dolores - y de paso la Copa Confederaciones - que presagiaba nuevo maremágnum, acabose remix al estilo Canudos y replanteo de los postulados del cristianismo, del amago y la chambelona no pasó. La banda ibérica se presentó como un sólido equipo de oficinistas, ducho en aligerar la burocrática tramitología que en ocasiones dificulta la gestión de sus clientes de turno. Al menos por esta vez el trabajo se agilizó de la siguiente manera: por favor firmen este documento, ese otro y aquel, 3-0, gracias, cerramos esta oficina hasta el próximo partido.  Sigue siendo aquel áspero nordeste brasileño de Los sertones (1902) de Euclides da Cunha, el mejor referente que ha encontrado escritor alguno para escribir algo que se parezca a una guerra del fin de los tiempos. Y Mario Vargas Llosa sigue siendo campeón del mundo.

miércoles, 29 de mayo de 2013

En Cuba: ¡Oye vecino, llegó Internet a la carnicería!



 


En Cuba: ¡Oye vecino, llegó Internet a la carnicería!
 
       Desde hace media rueda y algo, a los cubanos que en la ínsula todavía viven les llega – por la libreta de des/abastecimiento – un mes sí y otro también: arroz, huevos, arroz, huevos, arroz, huevos, arroz, huevos y de vez en cuando algo que se parece a un jabón, media libra de aceite y un engrudo enmaraña´o que según dice la plana mayor es picadillo de soya. Una vez al año el vecino, envuelto en clamores, te dice: ¡llegó el pollo a la “carnicería”! Cinco años después un hijo famélico de aquel vecino ya en eterno reposo, le dice a tu famélico hijo: llegaron a la “carnicería” los tarros d una recua de vacas que un tren mató. Necesario es aclarar, para el lector no nativo, que en Cuba “carnicería” es un término, digamos, folclórico, que se emparenta más con lo que sucede entre quienes se congregan en las cercanías del local donde, eventualmente, se guardan los tarros de alguna vaca que un tren mató, que con el propio local. Ahora, la plana mayor anuncia la salida al mercado (es por decir algo) de un nuevo producto: Internet. Y si han pasado veinte años desde que la red comenzó a sumar adeptos y ahora es que Cuba se entera, pues a la plana mayor eso poco le importa. De todas formas Carlos Gardel dijo que veinte años no es nada. Así es que apuro no había, ni hay, para montarse en la carrilera del progreso. Ya Internet no llega a Cuba en dosis de cucharita de postre, ya no hay justificaciones técnicas para ponerle trancas y cerrojos pero aun así, si usted le mete retina al andamiaje que está montando el régimen para controlar el asunto (todos los sitios con conexión son patrimonio del gobierno), y al prohibitivo precio que tendrá una efímera hora de enlace a la red, deducirá sin mayores obstáculos interpretativos que el progreso allí, más que importar, estorba.   

martes, 21 de mayo de 2013

La única frase convincente.


 
La única frase convincente.

      En estos últimos días algún que otro escándalo bananero se ha destapado por acá. Los motivos: algo que se me escapa relacionado con no sé qué cosa de una carretera, el viaje de Obama y un vuelo a Perú de la presidenta de la república, supuestamente en el avión de un narcotraficante. Partiendo de ese trío de ases, la ejercitación constante y tumultuaria de las cuerdas vocales en sitios públicos ha tomado magnitudes dantescas, diría yo por el aquello de la Divina Comedia. El caso es que el revolico me ha hecho desempolvar unas palabras escritas por Virgilio Piñera en su novela Pequeñas maniobras: en medio de sus rugidos y de sus espumarajos de rabia pronuncian frases inconexas: “derechos conculcados”, atropello sin nombre”, “morirse de hambre”, acusaremos”, “mataremos”, “moriremos”. Bien dicho: moriremos. Es la única frase que me convence.

lunes, 20 de mayo de 2013

La guardarraya y la nube de polvo.



La guardarraya y la nube de polvo.
      La verdad suele semejar una guardarraya, una en la que en algún momento el polvo del camino nubló de tal forma el horizonte que no dejó más remedio que acudir al título nobiliario de sapiens para, acaso inconscientemente, fabricar un mundo posible al otro lado de la nube de polvo. Sucede que siempre hay ocasión para rebasar el nimbo. El drama llega cuando superamos la nube y encontramos al otro lado un mundo que no coincide con el imaginado. En ese caso hay dos caminos: o aceptamos la realidad, o fabricamos otra nube, una que nos permita seguir creando mundos que no son tales. Si después de leer este enlace, algo que no forma parte de su verdad, ni de la mía, sino que se digiere acaso como un objeto inamovible, como una piedra, pretende usted alegar la presencia de otra nube, sepa que también deberá reinventar la realidad del otro lado.       

domingo, 14 de abril de 2013

Vene/zuela/nas.


 
Vene/zuela/nas.
         Tomando en cuenta que Nicolás el plátano Maduro tenía a su favor el impulso inercial que le dejó el aleteo, el trino y el picoteo del pajarito sobre su ya familiar anatomía de musácea, tomando en cuenta además que un batallón de decenas de miles de cubanos de aquellos que al diablo venden el alma, las nalgas, a cambio de cuatro pesetas cuando no a cambio de 4 miserables calderos de cocina, se dedicaron durante días, meses, años, a hacer metástasis por la geografía venezolana con el único, infame, servil propósito de servir al “aparato” oficial venezolano de comisarios políticos de barrio y barricada; esa victoria dudosa y pírrica – por diferencia de menos de un punto porcentual – del banano con apellido comestible, más que victoria, derrota fue.

 

domingo, 7 de abril de 2013

La paja ciclópea.



La paja ciclópea.
         A ver si con esto del “pajarito” a Maduro finalmente le da por hacer carrera. Que entre sus múltiples, trascendentales funciones como empleado del metro de Caracas, los sindicatos, la verborrea, nunca fue mucho el tiempo que le sobró para ocuparse de asuntos, digamos, menos profundos. En fin, que justamente por eso está donde está en el momento que está. Pero nunca es tarde para meterle un montón de conceptos extravagantes a la cabeza: ornitológicos, por ejemplo.