sábado, 11 de junio de 2011


Culebrón noticioso.

6:00 am. Noticiario sin noticias en canal televisivo número 6 de Costa Rica. Y quién dice 6, dice 7, 11, u otro número al azar entre los canales locales, con una digna excepción de la regla: el Canal de la UCR (Universidad de Costa Rica). Titulares: (se escucha una voz – o algo que se parece – de mentecato en off, con dicción bajo tratamiento de logopeda y gramática de espanto) Camión choca con muro en Curridabat; pulpero muere en asalto a pulpería; Presidenta de la República dice que le gusta vestir ropa de color azul; se agotan campos para concierto de Pepe el Globero; M´c Donalds abre nuevo local en Fango al Pecho; ministro da paseo familiar en helicóptero del gobierno; bajonazo en gasolineria de Tibás; hombre recibe puñalada con desatornillador; Salveques a mitad de precio en tiendas de la capital; Ministerio de Educación ocupa sesenta millones de colones para pagar salarios del pasado trimestre a sus empleados; funcionario de la Caja Costarricense del Seguro Social dice que los médicos de este país ganan – cada uno – más dinero que Bill Gates y que muchos de ellos tienen tanta vocación de galeno como de astronauta un topo...Todavía estoy esperando la primera noticia. Si el papel aguanta todo lo que le pongan, no es poca la metralla que soporta el oído interno sin desfallecer. Y lo mejor – es un decir – está por llegar: ¡el despliegue verborreico noticioso! Arranca la conduerma con 5 minutos de reporte pseudo periodístico acerca de camión incrustado en muro de vivienda. Hasta del número que calza el camionero se habló. Sigue la molienda matinal de canal 6, 7…cualquiera menos UCR, con despliegue fashion y soporte técnico de regio diseñador de modas que abunda en recovecos textiles de la Presidenta de la República, y aporta – piensa él – novedosos elementos relacionados con el arte del buen vestir. De 5 en 5 llevo casi media hora esperando la primera noticia. Cierra el paquetazo de primera hora – escuche usted la música de sainete de serie B como telón de fondo – un informe lacrimógeno – sin gas – referido a O.N.G. La utopía desecha, grupo paranormal que ofrece ayuda a familias de escasos recursos económicos y abundante currículum policial. Ya no son suficientes las horas que al basurero de la vida lanzan diariamente los c/anales locales transmitiendo sin piedad ni mesura cuanto culebrón infecundo asoma las nalgas en cualquier rincón del mundo. ¡Hay que transpolar la mentalidad lúdica, ingenua, para descerebrados, del novelón; hasta lo que se supone debió ser su antípoda: los noticiarios televisivos. La gente que piensa es la que mueve el mundo pero de todas formas esos son pocos y no ven noticiarios ni culebrones (son casi sinónimos), así es que no hay manera de redimirlos, por lo tanto; es mejor concentrar la pólvora mojada sobre el tumulto amorfo, sobre aquellos que se mueven en manada y de vez en cuando generan a coro un destello macilento que les alcanza, si acaso, para enjugar una lágrima tumultuaria en pos de un sueño tan irreal como trunco, o a causa de una noticia tan flaca como la vida que llevan.

sábado, 4 de junio de 2011



Del teletrófono al celular a la caverna mental.

Hablar por teléfono celular puede causar algún tipo de cáncer cerebral, según informes – ¿amorfos? – e información reciente. Supongo que para llegar a la dosis cancerígena de conversación telefónica satelital, habrá que amarrarse el aparato a la oreja – izquierda/derecha o la del remedio en caso de que falte alguna –, dormir con él ahí, y apoyar la cabeza en el costado inverso para conciliar el sueño. Dado el exiguo tiempo que al artefacto comunicador dedico, la noticia me resbala, pero me agrada. Y no es que mal quiera yo a la humanidad, sino que fastidia tanta enajenación pro tecnología. Así es que también sería grato escuchar que el artilugio provoca metástasis por el uso extensivo de cualquiera de sus otras funciones: enviar mensajes de texto, navegar en Internet, escuchar música, chatear, ver/tomar videos o fotos, desvariar y mantenerlo en la mano aunque no se esté haciendo algo útil o inútil con él, o un sinónimo de dos palabras: comer mierda. Esta última aplicación, aderezada con una dosis a veces repugnante de cualquiera de las otras, es la de uso más extendido en Costa Tica, y estoy seguro que las dimensiones del performance rebasan la linea costera nacional y clasifican en la categoría de formato global. Zombie es término y trato amable, como definición y modales, para apiñar a aquellos homo sapiens sapiens que perdieron el hábito de caminar con la cabeza erguida y los brazos oscilando a los lados del cuerpo desde que a sus manos llegó un teléfono móvil. La oración anterior es válida también para los enjambres que conducen un vehículo al estilo lagartija: con un ojo taladrando el celular, otro sobre la carretera, ¡y vaya usted a saber en que condiciones viaja el tercer ojo! Los especímenes satelitales que viajan en el asiento contiguo y trasero – ¡del vehículo! – o en los asientos de las rutas urbanas, pendientes del inalámbrico, no clasifican entre los lagartíjicos porque llevan los dos ojos cosidos al teléfono. Los vericuetos del chirimbolo son, para esta laya de mortales, asunto más importante que la vida que pasa, fluye y se escurre de prisa junto a ellos. Adictos a la tecla touch y a la mecánica sin flujo ambiental ni fluidos corporales, van de vuelta y a paso doble hacia el Australopitecos, ahora en versión IPhone cuarta generación o inventos similares.

lunes, 30 de mayo de 2011

Revelación detrás del palo.

Apenas ayer me enteré de que esta gente existe casi desde el Pleistoceno. Pero nunca es tarde si la dicha llega, porque buena siempre será, la dicha, quiero decir. El tema que cuelgo aquí es un botón de muestra, pues de esta banda hay más por ahí para disfrutar, según gusto del amanuense. Quise compartir el descubrimiento porque supongo que esto pueda gustarle a terceros mortales y pueda ahorrale a alguien un viaje hasta la cuarta glaciación para enterarse del acontecimiento.

martes, 24 de mayo de 2011

Banana Republic

Vivir en esta República Bananera tiene sus encantos. Se puede ver como nace y muere el sol, siempre detrás de alguna verde montaña; se puede insultar y agredir físicamente a la policía, se puede distinguir el Mar Caribe y el Océano Pacífico, aún en la distancia, encaramado en la cresta de aquel altozano detrás del que vio morir o nacer el sol. Se puede hacer campaña como aspirante a la presidencia de la nación con donativos económicos cuyo origen sea una vergüenza republicana; se puede conocer de primera mano el verdadero sentido – abúlico – de la existencia. Se puede traficar cantidades apocalípticas de cocaína, heroína, marihuana o alcaloides al uso, ser sorprendido en el trasiego y esperar el juicio, tranquilamente, en apartamento de lujo o al otro lado de la frontera. Se le puede deteriorar a un gringo, en poco tiempo, el obturador de la cámara, con tanto bicharraco y planta fotografiable. Se puede asesinar, alevosamente, lo mismo a un niño de cuatro años que a una anciana de cuatrocientos, y no recibir – corto brazo el de la ley en esta finca – análoga píldora en recompensa. Se puede creer en Dios pero también se tolera creer en Dios. Se puede vivir sin sangre en la venas, o con poca, y medio congelada. Se puede intentar una fuga de un penal de máxima seguridad y morir baleado en el intento, o diez días después, pero sin un rasguño. Se puede hacer un par de buenos amigos, dos pares con suerte. Se pueden comer ricos bananos las veinticuatro horas del día, sin perder el escalón evolutivo. Se puede ser un ente conservador y/o se permite ser un prototipo ultraconservador. Se asume lo intrascendente como precepto social y como canon artístico. Se generan empleos para indocumentados. Se multiplican los menesterosos pero se desconoce la alpargata. No hay ejército pero abunda la mejilla rasurada y el corte de cabello al estilo militar. Se puede soñar y puede usted caerse de la cama.