Octubre.
Soy de los jóvenes y de los viejos, de los inquietos y de los discretos/Indiferente a los demás, atento para con los demás,/Maternal, paternal, niño y hombre. (Walt Whitman. Canto a mi mismo)
Octubre.
Soliloquio
Si necesitas nutrientes, te redimo con las migajas que lancé al foso de los cocodrilos. Debes ir a buscarlas. Si proyectas golpearme, sin pausa inclinaré el torso hacia el costado que me permita, con más impulso, devolverte el gesto como un hachazo. Si pretendes amarme, te odiaré. Si me abandonas seré feliz. Si caes a mi lado, no dejaré que el sol te hiera, un montículo de tierra será tu confidente. Si te adelantas, sin desearlo me detendré. Si te rezagas, con más fuerza correré. Si me sonríes temeré. Si te molestas conmigo, intratable seguiré. Tus motivos de duda alimentaré. Sonriendo entre la muchedumbre tu soledad cultivaré. Si pretendes citarme, impuntual seré. Si me cortejas, descortesía te ofreceré. Si me rechazas trascenderé, pero si vienes por mí, ahh muerte, inexorablemente me iré. Si me retienes contigo, lo entenderé.
Circularidad
No sé si de alguna manera seguiré aquí cuando se rompa el último de los círculos que aprisionan, con el vigor y la monotonía de un aro concéntrico, las rutas de acceso al destino perenne. No alcanzo a saber si viviré lo suficiente para sentir el peso de los años. No sé quien velará por estos huesos que reposarán ¿en que lugar? ¿Tendré energía suficiente para desplegar las ramas del arbusto que abonaré? ¿Será la ausencia el último de los círculos? La eternidad nos espera, enérgicos o pusilánimes, la hierba necesita de nosotros para seguir creciendo y lo sabemos. El intervalo siempre dolerá, lo mismo aquí que bajo el cielo magrebí. No logro reconocerme en territorio alguno: amanece siempre igual, siempre anochece.
On the road
Debo encontrar la manera de readecuarme, recuperar el paso, reinsertar el pensamiento y la piel en el viejo esquema y repetir la idea con cualquier otra palabra que comience con la letra r y me sirva para remachar el concepto. Como casi siempre, tiempo no es lo que sobra para estar aquí, pero aún así me doy el lujo de meterme en camisa de 11 varas, e improviso a la carrera, en par de minutos, un ejercicio de escritura sobre la página Microsoft Word en blanco. Postergo para peor ocasión (encarne ahora con la letra p) mis intenciones de frenar el movimiento de rotación del planeta sobre su eje con el propósito de extender, cuando menos hasta las 36 horas, la duración del día terrestre. Suelto los libros, postergo también la gestación de clases, el estudio del contenido a impartir, la redacción de 500 informes de trabajo y el habitual desgaste sicológico porque quiero remover las teclas sin orden ni concierto, errático, a la deriva y expresiones similares. Me alcanza ahora con reconocerme cerca de quien soy : ¿quien soy, que soy, donde? Transcribo sin preocuparme por la existencia del Paraíso (1) y eso es lo único que cuenta. Vengo a devolverme. Me reconozco: ¿a quien, como?; no lo sé, pero el silencio y la vorágine no mutilan mi pisada.
(1) Eduardo René Casanova Ealo.