sábado, 13 de junio de 2009






Mi nombre es un catálogo de nombres.

Camino sobre huesos que recubren su abandono, su miserable, impúdico abandono, con el abrazo firme de la tierra. Camino sobre el pasado que seré. Atravieso la estela de quienes ya no están y no reconozco los aromas del humus, pero me hiere el olor a recuerdos, la imagen subitánea, la familiaridad con lugares desconocidos. Con frecuencia pierdo el paso, lo recupero con burlas al tiempo: le decapito intervalos, me entrego al ocio zen en plena vorágine. Retador, indolente, dejo a medias capítulos de vida con la esperanza de retomarlos nunca, y no obstante, se que la victoria final no será mía. Tolero la premura del cuerpo, pero le ofrezco un lapso a vivir porque la muerte se encargará de liquidar la escaramuza: a destiempo y sin maquillaje la parca llegará al convite para aguar la fiesta. Camino, los pies sobre la horma de otros pasos, mis pasos la horma de otra huella: efecto dominó, sucesión de estaciones, sucesión de fragilidades. Relación de nimiedades, pompa de jabón: no hay fórmulas de permanencia ni algoritmo que salve la burbuja. Estar aquí es sinónimo de estar ahora. Camino, atravieso la estela de quienes ya no están, el sendero de fantasmas que recubren su miserable, impúdico abandono, con el abrazo firme de la tierra. Reconozco mi faz en un cráneo ajeno, en un beso francés, en la lluvia que mitiga el polvo que también seré, en un vientre materno, en la cresta de una ola que acaricia el viento, en un niño. Mi nombre es un catálogo de nombres.(1)

(1) Carlos Augusto Alfonso.

miércoles, 10 de junio de 2009






Alimento contra-reloj y para masticar solo con los ojos…de la cara.

En el año 2001, en Cuba y arrobado por todas las imágenes en cámara lenta que discurren y caben en el letargo existencial isleño, vio la luz impresa – no confundir con un auto Subaru – el primer libro de un servidor. En junio de 2009, fuera del terruño desde hace casi 3 años, al perpetrador de aquel engendro no le alcanza el tiempo ni a pedacitos, por lo que decide meter mano a lo primero que aparece en una brain drawer ya medio desvencijada, para colgar algo en su blog en lo que llega el sábado, con la esperanza de que para ese entonces el tiempo le alcance al menos en rebanadas, y el olor a pan le permita relajarse un poco y dedicarle a segmentos un par de horas al emborronamiento de páginas Microsoft Word, o lo que es lo mismo: un lapso más o menos digno para generar una idea coherente que le ofrezca terreno fértil al ejercer el oficio de amanuense. Coño creo que compliqué más la explicación en el segundo intento: ¿para que era el lapso, terreno fértil para sembrar que, malanga, la idea, el pan?, creo que era la idea pero no estoy seguro.

En fin, no hay tiempo para más. Les que dejo de tarea la corrección del texto, y de tarea también les dejo la lectura del poema que cierra aquel libro publicado en el remoto 2001, embriagado en aquel entonces – ¿el libro, yo, la cucaracha de la que hablaré en la penúltima oración de este párrafo? – con una vida que discurría en cámara lenta, en cámara inmóvil suena mejor, meses antes del desplome de las Torres Gemelas y del desplome de mi gato corriendo escaleras abajo detrás de una cucaracha. Ahh, no se me olvida que las tareas se orientan para no responderlas, pero una vez más, asumo el riesgo.

Post DataBase: No pierdan el tiempo buscando brain drawer en el Diccionario, no aparece ni como idiom, es un aporte precipitado a la lengua inglesa.

Soneto (De mi libro Pasajero del Invierno.2001)

¿Quien verá en estos nombres un camino / cuando abracemos la quietud del muerto? /¿Quien hallará sobre la muerte puerto /donde atracar su barco, su destino?

Alguien, sin dudas, probará del vino / y sin saberlo sellará este pacto. / Será como abrazarnos en un rapto / que nos devuelva a todos solo un fino

temblor de voces y el mejor motivo / para seguir cantándole a la vida. / ¿O será aquel desvelo posesivo

de no poder traer a quien se ha ido? / Pregunto ahora, antes de la despedida, / ¿Cómo será vivir sobre el olvido?

sábado, 6 de junio de 2009





¡ Habana Campeón !

A Francisco García González, en la distancia y hermanados – pare decirlo con sus palabras – en nuestras 2 pasiones: la “frutabomba” y el beisbol.

Cuanto martirio, cuanta renuncia insostenible, cuantos intentos siempre baldíos – de abrazar otro uniforme, otra causa provinciana para no sufrir tanto por el paso zigzagueante de los habanistas y su pitera en el tanque de combustible justo al final de cada temporada beisbolera. Cuanto reabastecimiento emocional para el comienzo de cada campaña, cuanto pulmón hinchado retomando el aliento con un segundo aire. Cuanta literatura para tratar de ofrecerle, al menos, una victoria escrita al asunto cuando no alcanzaron los 20 triunfos de José Ibar en el terreno. Cuantas botellas de ron que aparecieron para embriagar la fiesta y se vaciaron para ahogar en alcohol los patinazos y las penas. Cuanta ronquera post-partido, cuanto reposo de voz sin la compensación del triunfo. Cuanto mal humor y apatía, cuanto desasosiego en la superficie epidérmica al amanecer, si la noche anterior un juegazo se escapaba de las manos en el mismísimo 9no inning. Cuanto silencio callejero por el trago amargo. Cuanto amor al terruño, a la camiseta, no correspondido en el terreno. Cuanto palco, cuanta grada vacía a mitad de juego. Cuanto sinsabor en el paladar. Cuanta carrera hirsuta hasta el estanquillo para leer la derrota. Cuanta oreja pegada a la radio sin salvación ni remedio. Cuanta salida cabizbaja del estadio, cuanta ruda melancolía, cuanto bate partido en mi alma de fanático, cuanta gloria evasiva, cuanto pecho comprimido, cuanto doble play que mató la entrada, cuanta línea directa al guante enemigo, cuanto elevado al cuadro con las bases llenas, cuanta debacle prevista y no prevista, cuanta salida al diamante con el spike izquierdo, cuanto dolor metafísico, cuanto desvelo inútil. Cuanta brazada que se ahogó en la orilla, cuanta capa caída, cuantos fuegos artificiales para animar la noche del equipo rival. Cuanto hit de oro, oportunísimo, de leyenda, con gritería del respetable y para decidir campeonato, como alimento fértil de la imaginación. Cuanta jornada para el olvido, cuantos errores en el terreno, cuanto tiro malo a la intermedia, cuanto apetito de linchamiento, cuanto abucheo. Cuanta abúlica fidelidad, cuanta uña comida, cuanta inquebrantable inercia, cuanto umpire cargando con el muerto ajeno, cuanta apuesta perdida, cuantos cambios de alineación, cuanto sueño viejo atorado en el deseo trunco, cuanta agonía, cuanta espera y cuanto mar debí poner de por medio para estampar aquí, en mi terreno de juego, este grito sordo : ¡HABANA CAMPEÓN!





martes, 2 de junio de 2009




Sonidos underground

Hace 11 años conocí al rapero cubano Irak Saenz, en un Concurso Regional de Rap que, auspiciado por la A.H.S (Asociación Hermanos Saiz) de Provincia Habana, involucraba agrupaciones de todo el Occidente cubano. Doble Filo, el dúo del que Irak, aún hoy forma parte, llegaba allí como invitado especial para cerrar la tercera y última noche del evento. Por puro azar debí ejercer como jurado en dicho “campeonato”, analizando los textos en querella, y confieso que la primera noche le entré al asunto totalmente predispuesto. Pero la vida a veces nos da gratas sorpresas. Donde pensé encontrar solo groserías y aliento delincuencial, cursilería y apotegma barato, descubrí una-otra manera de asumir la existencia, descubrí que la marginalidad bien puede asumirse, al menos en la letra impresa, como un modo de vida voluntario, que puede acompañarse del más sobrio estilo y de un sólido lirismo que a ratos llega a los esquivos feudos de la poesía, y otras veces logra colocar auténticos matices filosóficos en los cimientos de la vida y conductas culturales underground y de superficie. Esas 3 jornadas de concurso me ayudaron a desbordar los horizontes y a colocar el hip-hop en los registros de mi pentagrama personal. Las conversaciones que sostuve con Irak aquellas 3 noches generaron un eco que se tradujo en amistad. Los sucesivos, eventuales encuentros que a través de los años tuve con el ícono del hip-hop cubano, fueron siempre una ocasión de lujo para disfrutar la charla inteligente de un hombre que sin llegar a culterano, demostraba tener una apasionada agudeza y sensibilidad artística. Irak, pionero también en la ruptura del canon rapero – le recuerdo sobre el escenario con guayabera y gorra verde olivo de recluta (soldado raso) del Ejército cubano – alguien que marcó una cota que le condujo incluso a comentarios de lujo sobre su obra en la revista BillBoard, se ha mantenido creando en Cuba casi desde el anonimato y la cínica indiferencia gubernamental, cuando reconocidos productores norteamericanos – entre esos el de Stevie Wonder – han puesto más de una vez sus abultadas billeteras y estudios de grabación a disposición del moreno cubano.

Aquí les dejo con el enlace del tema Distorsionadas personalidades, de Doble Filo involucrado en el Proyecto La fabriK , y con el link de un clásico del hip-hop de todos los tiempos: la canción tema de la soberbia película Amores Perros, interpretada por los mexicanos de Control Machete “featuring” Ely Guerra.