domingo, 7 de octubre de 2018

Bajo el volcán, el llano en llamas.





Bajo el volcán, el llano en llamas.

        La novela Bajo el volcán, de Malcolm Lowry, es apenas 5 años anterior a los cuentos de El llano en llamas, de Juan Rulfo. El telón de fondo, la decoración, digamos, sobre la cual se desarrollan ambos libros es el México rural de la misma época. Desconozco si M.L y J.R se conocieron, y se leyeron uno al otro. En todo caso, lo interesante, lo cautivante, es tener la ocasión de, al leer ambos libros, contrastar dos perspectivas, dos maneras de enfocar una misma realidad. Y aunque hay mucho de autobiográfico en Bajo el volcán, Malcolm Lowry logra (sin llegar a la excelencia del trazo literario de Rulfo sobre su propio entorno) decodificar la esencia del México en el que ha vivido y las razones que justifican la conducta de sus pobladores. Siendo Bajo el volcán anterior a los cuentos de El llano en llamas, cualquiera diría que algo le debe Rulfo, por ejemplo, al pasaje de la novela de M.L en el que Yvonne, el ex cónsul y su hermano, viajan en un autobús destartalado que se detiene, apenas para ver cómo se desangra a orillas del camino un indio bajo el sol. De cualquier manera, Bajo el volcán, El llano en llamas: LITERATURA. Así, con cada letra en mayúscula.  

sábado, 27 de mayo de 2017

Tú sigues siendo the highway, tú sigues siendo the sky, tú sigues siendo la noche.

  


Dale Chris: tú sigues siendo the highway, tú sigues siendo the sky, tú sigues siendo la noche.    


        Chris Cornell murió hace una semana y ahora me entero. Preparándome para un examen de Board estuve más de un mes de espaldas a todo, incluso dejé de trabajar. El brinco en la silla, el “coño, no jodas!?”, cuando vi lo que ya no era noticia, fueron la cara de la conmoción. A Chris Cornell tuve el privilegio de verlo cantar en vivo, a escasos quizá 10 metros, en aquel conciertazo que se bajó Audioslave en el protestódromo de Labana, en 2005. Ese concierto fue, por cierto, mi regalo de despedida de Cuba. Chris Cornell era un tipo, y ¡coño como duele mencionarlo en pasado!, con una voz implacable. Allá en Labana cantó sin parar unas tres horas. No conforme con soltar el repertorio completo de Audioslave, tiró varios temas de Soundgarden y Rage Against the Machine, y aquella voz reventando en espacio abierto estremecía el protestódromo y el pedazo de Malecón que le tocaba sin flaquear un decibel. ¡3 horas! Algunas grietas del muro del malecón son la herencia de su voz aquella noche. La parte más sólida de mi gusto musical tomó cuerpo escuchando las canciones de Chris Cornell, tarareándolas, gozándolas como solo yo sé hacerlo. Me hice esto que puedo venerando a ese tipo, queriéndolo. No fui a ver a Audioslave en mi última Habana, aquella de 2005, porque soy rockero, ni por moda, ni por flotar como un corcho en la bahía. Fui, como tantos otros, a aquel concierto que por poco me cuesta el divorcio con la madre de mi hija (por aquel entonces mi esposa) porque tenía que ver a aquel tipo cantando, tenía que escucharlo de propia voz, tenía que cantar junto con él ese Be Yourself, ese Like a Stone y ese Black Hole Sun a los que tanto debo. Habrá que acostumbrarse a mencionarte en pasado Chris Cornell, pero el suicidio no te mata: tú sigues siendo the highway, tú sigues siendo the sky, tú sigues siendo la noche.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Algún apunte sobre Leve historia de Cuba.



Algún apunte sobre Leve historia de Cuba.

     Hace un par de meses un amigo, Francisco García González, me envió desde Montreal un libro que entre él y Enrique del Risco escribieron, y compilaron, pues varios de los cuentos que aparecen en Leve historia de Cuba (2007), he leído en libros de cada uno de ellos, previos a este. Franky, por cierto, tuvo el gesto de en su viaje a New York a comienzos de año, cargar con el libro hasta allá para que Enrique del Risco también me lo dedicara, algo que a ambos agradezco. Ya me he leído el libro dos veces, y con lo único que se me ocurre comparar el efecto que me provoca es con mi propia vida en los Estados Unidos de América: no se me pasa el gozo que me produce. Esta historia literaria de Cuba, a mi juicio, está más cerca de la verdad que - y no hablo precisamente de una película argentina – la historia oficial. Historia que se apoya hasta donde le conviene en lo que ofrece, digamos, la academia. Para la parte que sustento contrastable no hay o no conviene mostrar, le alcanza con hacer lo mismo que Leve historia de Cuba: fabular. La diferencia es que la historia oficial se convierte de esta manera en una historia oficialmente quijotesca, irresponsable (sin ir más lejos), porque llena de cuentos de ficción tendenciosamente épicos los periódicos y las pantallas de televisión de un país, y pretende hacerlos pasar por ciertos. Leve historia de Cuba, sin embargo, aunque parezca que lo tira todo “ a mierda”, para hacerse creíble no necesita más argumento que nosotros mismos.



lunes, 26 de septiembre de 2016

Sin equipo.



Sin equipo.


   Se nos fue temprano José Fernández. Cuando más lo queríamos. Tenía apenas 24 años y aun así, lo que pierde la Gran Carpa es un jugador de culto y antología. Y los Florida Marlins pierden el alma y por largo rato no serán más que un mazacote, un grupo de hombres que batean, corren bases y tiran pelotas para el home plate sin llegar a la cota de peleadores. Y aunque así no fuera, sin el cubano José Fernández nunca será igual. “Mirarlo, era ver a un niño jugando pelota. Jugaba con tanta alegría” dijo ayer Don Mattingly, el manager de los Florida Marlins. Y lo dijo llorando y ya sabemos que esos arranques emotivos suelen ser comunes entre los latinos y este no es el caso. Pero sí, mirarlo jugar era eso, y era mirar a ¡! un peloterazo ¡! bajando un chícharo detrás de otro para la goma. Y era también mirar a un hombre noble. Sin José Fernández en el terreno, aunque viva en Miami ya no podré seguir siendo un fanático de los Marlins. Y no es que no quiera, es que no me nace. Tendré que buscarme otra banda de mis amores y ahora mismo no sabría cómo encontrarla porque en ninguna estará el cubano José Fernández.  

viernes, 19 de agosto de 2016

XXX cubano



XXX cubano

       Esto de a lo Borges preguntarme ¿quién soy yo? y como él responderme: estoy tratando de averiguarlo; esto de ejercer oficio que no asumo aunque asome, o viceversa; esta deuda geográfica sin pagaré, este cruce de caminos que se me viene encima, en fin, esto de ser cubano o ex, me anima a publicar esta foto que tomé hace un año en un concierto de Boris Larramendi en Miami.

viernes, 5 de agosto de 2016

Castrismo (III)



Castrismo (III)


Fidel Castro frente a las cámaras de la Televisión Cubana, noche del 1ro al 2 de abril de 1959:
“¿Por qué se agita el espectro del comunismo simplemente porque no perseguimos a los comunistas? Nosotros no perseguimos a nadie. ¿Por qué razón íbamos a perseguir a los comunistas por el hecho de ser comunistas? ¿Habrá que perseguir al católico por ser católico, al protestante por ser protestante, al masón por ser masón y al rotario por ser rotario? ¿Habrá que perseguir al Diario de la Marina porque es un periódico de derechas, a otro porque es de izquierdas, perseguir a un hombre porque es de extrema derecha y a otro porque es de extrema izquierda? Todo esto, miren ustedes, yo no puedo tenerlo en consideración, y no lo haré, y la revolución no lo hará. La democracia consiste en hacer lo que estamos haciendo: respetar todas las ideas.”


jueves, 4 de agosto de 2016

Castrismo (II)



Castrismo (II)


El 1ro de mayo de 1961 Fidel Castro declaró en la Plaza de la revolución (entonces Cívica): “A los que nos hablan de la Constitución de 1940 nosotros respondemos, nosotros, que la Constitución de 1940 es ya demasiado anticuada, demasiado vieja para nosotros que estamos ya muy crecidos para ponernos ese trajecito corto de la Constitución de 1940”  Más adelante agregó: “Nuestros actos han señalado al mundo el nacimiento de una revolución patriótica, democrática y socialista” Con una contradictoria tapa al pomo incluida: “Es más democrático dar fusiles a los obreros y a los campesinos que hacerlos votar”  El 16 de octubre de 1953, frente al tribunal que lo juzgó por el ataque al Cuartel Moncada, citando La historia me absolverá, Fidel Castro declaró que la primera de las cinco leyes que pretendía promulgar si triunfaba la insurgencia “devolvía la soberanía al pueblo y proclamaba la Constitución de 1940 como la verdadera ley suprema del Estado” También dijo allí: “ la resistencia al despotismo es legítima. Se trata de un principio universalmente reconocido y nuestra Constitución de 1940 lo consagra formalmente en el segundo parágrafo del artículo 40” 
¿A quiénes se refería Fidel Castro al decir "nosotros" ese primero de mayo del 61? ¿Al pueblo, al Consejo de Ministros? La decisión de pisotear la Constitución de la República nunca se llevó a consulta popular. Y ha pasado de todo en Cuba. pero en la etapa republicana ningún Consejo de Ministros desconoció la Constitución en uso. 
En La historia me absolverá Fidel Castro anota: "Hay un derecho que queda formalmente excluido: el de modificar la Constitución misma" “Aquel que trate de impedir o dificultar la celebración de elecciones generales será sancionado con una pena de privación de libertad d cuatro a ocho años”  Fidel Castro no ha vuelto a la cárcel. Según sus propias palabras, allí debería estar.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Castrismo (I)



Castrismo (I).

A punto de concretar sus 90 años – bonito número redondo para morirse –, y a manera de “homenaje recordatorio”, de entre las muchas muestras de lo que ha sido/dicho/hecho Fidel Castro, un botón:  
11 de enero de 1959. Fidel Castro responde, frente a las cámaras, para un programa de C.B.S, las preguntas de Stuart Novins y de otros tres periodistas norteamericanos.

Richard Bate (reportero de C.B.S) – “¿Ha dicho usted que habrá elecciones libres en Cuba de aquí a unos 18 meses?”

Fidel Castro. – “Sí”

Bate. – “Cuando llegue el momento, ¿todos los partidos políticos podrán presentar candidatos a esas elecciones?”

Fidel Castro. – “Sí, desde luego”

Bate. – “¿Todos los partidos políticos, incluido el Directorio?”

Fidel Castro. – “! Naturalmente ! Si no diéramos a todos los partidos políticos la libertad de organizarse no estaríamos en un país democrático. Hemos combatido para dar la democracia y la libertad a nuestro pueblo”

Hago pausa aquí. Por aquellos tiempos, el Directorio Revolucionario estaba formado por los que quedaron con la cabeza sobre los hombros después del golpe del 13 de marzo de 1957 contra el Palacio Presidencial. La gente del DR usaba un brazalete con la fecha 13 de marzo. Nunca usaron el brazalete del Mov. 26 de Julio. El DR se hizo fuerte en el Escambray, y se tiró encima buena parte del peso de la Batalla de Santa Clara. Faure Chomón, el líder del Directorio, en el propio enero de 1959 le dijo al periodista francés Leo Sauvage, radicado en La Habana años antes del 59: “Castro no me parece muy consciente del peligro comunista” Se equivocaba. Casto simplemente mentía porque para ese entonces ya era comunista. Poco tiempo después, descaradamente, lo confesaría. Y no es la filiación política lo reprochable, ni siquiera mentir es en ocasiones reprochable. Lo indigno es que en su mesiánico, enfermizo empeño por cambiar el curso de una nación,  con premeditación manipulara y mintiera a un pueblo entero. Faure Chomón, enviado como embajador a la Unión Soviética, pasaría soberanamente por alto sus preocupaciones iniciáticas sobre Fidel Castro.

William L. Ryan (corresponsal de la agencia Associated Press en La Habana) –. “¿Qué garantías hay de que se celebrarán verdaderamente elecciones libres dentro de dieciocho meses?”


Fidel Castro. – “Pues bien, la opinión pública, para empezar. Nuestra palabra, en segundo lugar. En tercero, nuestras intenciones, cuya rectitud ha sido bien probada. Cuarto, porque somos gente desinteresada. Y quinto, porque está claro que no tenemos nada que ganar de no proceder a unas elecciones.”

martes, 29 de marzo de 2016

Rocanrol allá lejos: "en casa e' la...timba"



Rocanrol allá lejos: “en casa e’ la…timba”
         
       En Labana la única banda “yuma” de rock que ha tocado justo cuando rozaba el cielo con las manos (2005) ha sido Audioslave, epicentro sonoro que se formó entre los músicos de Rage Against the Machine y Chris Cornell. Después de eso la nada en Labana hasta la noche del 3/25/2016 cuando los restos de The Rolling Stones se presentaron en otra tarima. La banda británica demuestra que la cuerda de un tren de juguete funciona incluso sin el tren, que la gloria puede vivir más que su origen porque después del frenazo hará lo suyo la inercia.

        En el estreno de los 90 cuando el rock alternativo secuestró el éter y puso los oídos de cabeza, casi todo lo demás que rockero sonó hasta ese entonces comenzó a parecer lullaby. A The Rolling Stones los desgreñó el tren del grunge – que no era de juguete –, los dejó sentados en el andén con la estampilla del hándicap en los instrumentos. Lo mejor que tuvo este tour de banda casi a media asta fue la concordia de su último concierto, el abrazo que ahí se dieron las dos piezas de museo que lo animaron: The Rolling Stones y Cuba.

martes, 22 de marzo de 2016

No era Jack Nicholson, pero mejor imposible.


No era Jack Nicholson, pero mejor imposible


    El monarca que administra la isla de Cuba enclaustró las palabras de Barack Obama entre las paredes del raquítico Gran Teatro de La Habana. Sabía que la televisión haría lo suyo, pero quiso que el discurso del presidente de los Estados Unidos naciera, digamos, sin eco. Semejaban las paredes del pequeño Gran Teatro una recámara contra impactos, la platea un enjambre de maniáticos entrenados para minimizar el choque con lo incontrastable. El hermetismo de la estancia, sin embargo, permitió que el presidente de los Estados Unidos de América desenvolviera con todo garbo el papel de regalo en que envolvió las 4 duras verdades que a Raúl Castro – la claque: paisaje – obsequió. Un poco más y se las canta al oído. No era Jack Nicholson quien hablaba, pero mejor imposible.  

viernes, 22 de enero de 2016

Sean Penn/Bukowski

Sean Penn/Bukowski
      En 1987 Sean Penn, adicto a la entrevista rocambolesca, se bajó con una de esas para Interview. Charles Bukowski en el cuadrilátero. Ese mismo año, meses después (septiembre), se estrenaba la película Barfly en la que el propio Bukowski además de escribir el guión (autobiográfico), tomaría un protagónico que al final, fue Mickey Rourke quien interpretó. Lo que sigue son las respuestas que Charles Bukowski dio a Sean Penn sobre el alcohol, Shakespeare y ser entrevistado. De su primera respuesta se infiere algo relacionado con la segunda: que Bukowski solía leer a Shakespeare, as usual, borracho como una cuba, y supongo en árabe, algo que no solo le facilitaría no entenderlo, sino además odiarlo. La tercera respuesta es un disparo de gracia al entrevistador.
 El alcohol es probablemente una de las mejores cosas que han llegado a esta tierra, además de mí. Entonces nos llevamos bien. Es destructivo para la mayoría de la gente, pero yo soy un caso aparte. Hago todo mi trabajo creativo cuando estoy intoxicado. Incluso me ha ayudado con las mujeres. Siempre fui reticente durante el sexo, y el alcohol me ha permitido ser más libre en la cama. Es una liberación porque básicamente yo soy una persona tímida e introvertida, y el alcohol me permite ser este héroe que atraviesa el espacio y el tiempo, haciendo un montón de cosas atrevidas…Entonces el alcohol me gusta, cómo no.  
Shakespeare es ilegible y está sobrevalorado. Pero la gente no quiere escuchar esto. Uno no puede atacar templos. Ha sido fijado a lo largo de los siglos. Uno puede decir que tal es un pésimo actor, pero no puede decir que Shakespeare es mierda.
Ser entrevistado es como ser arrinconado. Es vergonzoso. Por eso, no siempre digo toda la verdad. Me gusta jugar y burlarme un poco, así que doy información falsa sólo por el gusto de entretener y mentir. Así que si quieren saber algo sobre mí, no lean una entrevista. Ignoren ésta, también.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Mario Vargas Llosa, en La tía Julia y el escribidor, dibuja una pincelada de aquella otra Cuba, hoy pura nostalgia.

 
Mario Vargas Llosa, en La tía Julia y el escribidor, dibuja una pincelada de aquella otra Cuba, hoy pura nostalgia:
        Sospechaba que los radioteatros se importaban, pero me sorprendí al saber que no los compraban en México ni en Argentina sino en Cuba. Los producía la CMQ, una suerte de imperio radiotelevisivo gobernado por Goar Mestre, un caballero de pelos plateados al que alguna vez, de paso por Lima, había visto cruzar los pasillos de Radio Panamericana solícitamente escolt...ado por los dueños y ante la mirada reverencial de todo el mundo. Había oído hablar tanto de la CMQ cubana a locutores, animadores y operadores de la radio – para los que representaba algo mítico, lo que el Hollywood de la época para los cineastas – que Javier y yo, mientras tomábamos café en el Bransa, alguna vez habíamos dedicado un buen rato a fantasear sobre ese ejército de polígrafos que, allá en la distante Habana de palmeras, playas paradisíacas, pistoleros y turistas, en las oficinas aireacondicionadas de la ciudadela de Goar Mestre, debían de producir, ocho horas al día, en silentes máquinas de escribir, ese torrente de adulterios, suicidios, pasiones, encuentros, herencias, devociones, casualidades y crímenes que, desde la isla antillana, se esparcía por América Latina, para, cristalizado en las voces de los Lucianos Pandos y las Josefinas Sánchez, ilusiona las tardes de las abuelas, las tías, las primas y los jubilados de cada país.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Explicaciones no pedidas, de Piedad Bonnett.


 
 
Explicaciones no pedidas, de Piedad Bonnett: Premio Casa de América de Poesía Americana (Madrid, España, 2011), y  Premio José Lezama Lima 2014 de Casa de las Américas (Cuba)
      No va uno por la vida dándole hachazos a los malos libros pero coño, bajarse, entre otros desconsuelos, abriendo poema con algo como esto: Tiene varios colores el amor:/el blanco donde escribes con tintas indelebles/el estridente sol del amarillo/y el verde donde crecen verdes hojas/bulbos devoradores, rosas rojas…, o con algo como esto: Una vez fuiste un ángel,/mi más bello demonio./Horas hubo en que ardí en tu luz/y horas/en que fui por tus llamas arrasada…,y ganar el XI Premio Casa de América de Poesía Americana (Madrid, España 2011), y el Premio José Lezama Lima 2014 de Casa de las Américas (Cuba), más que una burla, más que una ofensa, más que un asunto, como diríamos por acá, bewilderling, es algo así como limpiarse las nalgas con dos géneros al mismo tiempo: el poético y el humano. Si este libro, Explicaciones no pedidas, el noveno de Piedad Bonnett, concentra el sumun del oficio de su autora, no puede uno menos que imaginar los afables infortunios literarios que podremos encontrar en los anteriores aun cuando la contratapa de este se empeñe en decir lo contrario. Digo yo que para llegar a semejante agravio impreso grande debe ser el contubernio entre la escribidora  antioqueña con la institución española y el régimen de Labana, que a la altura de los extrainnings que vive la Cuba actual sigue siendo allí en muchos casos más ideológico que artístico el rigor que se exige a la hora de ocupar montículo literario y que si el título de este – es por decir algo – libro de poemas explicaciones no pide, al menos alguien debería darlas por los agasajos.  
 

 
 

sábado, 25 de julio de 2015



         Él solía tirar la bola para el home como pocos saben hacerlo. Mi criterio del tiempo comprimido en una cámara al vacío era verlo jugar pelota con el Habana, mi equipo. Cada lanzamiento suyo era una obra de arte en proceso, un performance. Por algo tiene el record de más juegos ganados en una Serie Nacional de Beisbol (20), allá en Cuba. En promedio perdía un juego (casi siempre apretado) después de haber ganado 5 o 6 consecutivos. Por eso el cuento El día que perdió José Ibar..., de Francisco García González, es un cuento de ficción, pero al cuadrado. Por algo fue él el pitcher que le pusieron delante, hace ya 15 años, a los Orioles d Baltimore en aquella escaramuza contra un equipo de las Mayores: si el tema era tirar maravillas para "la goma" no podía ser otro el elegido. Para romper las marcas del “Cheo” Ibar tendría que nacer otro como él, algo que sucede – cálculo conservador – cada 100 años. Así es que, por más que le pese a quien le pese, presiento que habrá números suyos para rato en las estadísticas de la pelota cubana. Por algo lo querían también aquí, tirando pelotas para el home plate en Grandes Ligas, asunto que por razones que no hay que mencionar aquí, no pudo ser. Pero igual aquí está, en esta orilla. Ladies and gentleman, esto sí es un ídolo de multitudes: José “Cheo” Ibar.

miércoles, 10 de junio de 2015

Entrando al abismo.



Entrando al abismo.

El amanuense fue profesor de John Carter – dos cursos – hace casi dos años, en Costa Rica. Con una disciplina académica (auto impuesta) espartana, es del tipo de estudiante que siempre honra la clase. Carter hoy tiene apenas 18 años y su lengua nativa es el inglés, así es que su empeño, además de talento, también revela los síntomas de la hombrada. He leído otros poemas suyos que nada quedan debiéndole a este. Sirvan estas palabras para introducir su texto. Y anoten el nombre, y el apellido, que ver nacer a un poeta es lo mismo que ver el estallido de una galaxia.

La salida del abismo

Cuestionando la oscuridad
y la experiencia,
las sombras salen a jugar,
se revelan ellas mismas.
El viento siempre ha susurrado
pero nunca he escuchado su voz en el día.
Habla de nuevo,
mi cuerpo tiembla más.

El cielo es negro
y los cielos siguen desconocidos.
Un sonido extraño embruja mi mente
me doy la vuelta,
no hay nadie ahí.

Una risa engañosa
se arrastra en mi oído
la luz parpadea, luego se quiebra.
La luna llena
da luz a esta noche de Halloween.

Árboles se estrechan para agarrar mi brazo,
las enredaderas, siniestras, ondulan entre mis dedos.
Escalofrío en mi espina
y el suelo se vuelve hielo.
Ahora estoy congelado.

Mi sombra se tuerce detrás mío
para verme y enjaular mi alma.
Tengo poder, tengo fuerza,
calor: me puedo mover
con más agilidad que antes.

Mi alma grita,
mi sombra no es mi reflexión
mi sombra es mi demonio
mi sombra es vidrio, mi alma también.
Son porcelanas, uno ha de ser piedra.

Cenizas llenan el mar, sombrean los cielos.
Mi sombra es un sádico;
sus ojos desean la tortura.
La guerra es emoción, la felicidad miseria.
Congoja y agonía les dan placer.
Los más negros de los malvados
fantasmas y necrófagos podrían ser mi ejercito.
En mi carne duerme Lucifer,
por ahora, la bestia duerme en paz,
ojos abiertos lo esperan.

Dándoles el espejismo de tener sus deseos,
soy su negociante.
Pueden lanzar los dados,
sus cartas nunca ganarán.
Apostando sus almas por sus obsesiones,
gatos negros y espejos quebrados
deciden su  suerte.
¡No puedo perder!

Fuego en sus manos.
No puede sangrar ni ahogarse.
Esto no puede ser silenciado,
es inmortal, ¿qué es real?
Oh señor, ¡Despiértame!

He jurado para que los horrores
de mi mente torcida me vuelvan a ver.
Vi ante los ojos del abismo,
me di cuenta que soy parte de él.
Para deshacer el hielo,
vendí mi alma,
y todo el hielo
se hizo agua.

Mis ojos solo han visto
hasta la orilla del horizonte.
Mi mente estaba hipnotizada
e imaginé las ilusiones
que fueron fundidas
ante el nuevo horizonte.
Entonces vi el sol amanecer,
desde el fondo del mar.


                                                      John Carter

Y bueno, leyendo Waiting for Snow in Havana, esto:



Y bueno, leyendo Waiting for Snow in Havana, esto:
And speaking of fictional characters, Popeye might have been the wisest of all time, for he knew instinctively what it has taken me a lifetime to realize. "I am what I am," or as Popeye puts it, "I yam what I yam."
I yam Cuban.
God-damned place where I was born, that God-damned place where everything I knew was destroyed. Wrecked in the name of fairness. In the name of progress. In the name of love for the gods Marx and Lenin.
Utterly wrecked.
I have pictures to prove it, from twenty years ago, when my mother went back to visit for one week, packing a Kodak Instamatic camera. Everything was already so thoroughly ruined by then as to be barely recognizable. The entire neighborhood went to ruin, just like ancient Rome, only more quickly and without the help of German barbarians. The entire city. The entire country, from end to end. (1)
          (1) Carlos Eire. Waiting for Snow in Havana.

lunes, 1 de junio de 2015

La mancha de sangre.


 


La mancha de sangre.
      
        Fidel Castro debió morirse joven, sierramaéstrico. Como James Dean, vaya, o en su lugar. Habría sido una opción más sana, menos letal. Ahora bien lo sabemos. Dado el teatro de operaciones "pre revolucionario", bien pudo procurarse una desaparición del más alto vuelo poético: cayendo por un precipicio de una loma del Segundo Frente oriental, se me ocurre. Digo yo para que en la memoria colectiva su recuerdo quedara tan vital como una mancha de grasa, y no como esa cosa que va quedando, que de vez en cuando se atreve en la tele y que más parece – ironías del destino – un águila americana que un ser humano.

lunes, 4 de mayo de 2015

Papalote



Papalote
        Leyendo Waiting for Snow in Havana de Carlos Eire, llego hasta aquí, y coño, ese también es mi viejo, pensé, y ese muchacho fui yo, fuimos todos, y por qué y cómo fue que un ególatra de mierda nos arrebató un país que nunca aspiró a ser otra cosa que un papalote casero.   

My father made the niftiest kites out of brightly colored tissue paper. Papel de China, it was called. And balsa wood frames. My dad would slice the balsa wood with a special knife he saved in a special box, cut the paper into all sorts of shapes, arrange the colors in wild patterns, apply glue, tie some string, and presto, a kite would appear. A tail made of thin strips of cloth, tied together in a chain of knots, was the finishing touch. (…)
I especially liked the fighting kites, which had double-edged razor blades embedded in their tails. We would hoist our kites high, far from one another, and then bring them closer and closer and try to cut each others’ strings with the razor blades. Sometimes it worked, but most of the time the kites simply got tangled up and plummeted to the ground. But when a kite actually had its string cut, it was beautiful. It would sort of hang there in the air for an instant, confused by its freedom, and then fly off wherever the wind wanted to take it. Sometimes they landed on the roofs of houses. Sometimes they landed blocks away, or plunged into the turquoise sea. We would cheer and shout, unless of course the damaged kite happened to be our own. I hated to have mine cut, and the sad truth is that I never got to cut anyone else’s. My father didn’t seem to mind this wreckage of his handiwork at all. He seemed to enjoy it.

sábado, 2 de mayo de 2015

Puerto seguro


 
Puerto seguro.

         He dicho que mi problema no fue evitar a Faulkner, sino destruirlo, señaló Gabriel García Márquez en sus conversaciones con Plinio Apuleyo Mendoza, recogidas en el libro El olor de la guayaba. Entre Faulkner, Kafka y Hemingway se redondearon las mayores influencias del colombiano, acaso las mejores. Y por supuesto que no hablaba García Márquez de hacer trizas al ex pintor de brocha gorda, piloto de avionetas de fumigación agrícola, generoso tomador de whisky, y además escritor de peso pesado, sino de zafarse con la mejor reverencia de la influencia de aquel “monstruo” de la Southern Literature. En la mañana del 2 de junio de 1961 mientras Ernest Hemingway se reventaba la cabeza de un escopetazo, en Ketchum, Idaho, tocaba tierra en México D.F Gabriel García Márquez. Unos días después, el 9 de junio, Gabo escribía desde el corazón azteca, en Novedades: Un hombre ha muerto de muerte natural. Para verlo simple, asumía tal vez con esa sentencia el necesario paso de un estado a otro de la materia, sea cual fuere la forma en la que tránsito sucede porque, en definitiva, a Hemingway ya nadie le quitaba lo baila’o. En fin, que el Gabo por norma solía agradecer la impronta de aquellos que lo marcaron. Con otros las cosas no funcionaban así.  T.S. Eliot, por ejemplo, en entrevista con Donald Hall se atrevió a decir que la obra de Ezra Pound era touchingly incompetente. Pretendiendo después poner un tibor donde caía la gotera soltando que that was a bit brash, wasn’t it? Ni que hablar hay del tutelaje literario que Ezra Pound ejerció sobre T.S. Eliot, y también sobre Ernest Hemingway quien por cierto, por aquel entonces (años 20) no habría estado ni de chiripa en el Inquest, junto a Carlos Williams, Ford Madox Ford, el propio Eliot y el propio Pound, de no haber sido por el palancazo que le dio este último. El comienzo del Ash Wednesday de T.S. Eliot ni siquiera hubiera sido el garrotazo que es sin las sugerencias de Ezra Pound porque no era el comienzo que Eliot pretendía para ese monumental poema. En Abaddón el exterminador, Ernesto Sábato escribió: si además del talento (…) estás dispuesto a sufrir, a desgarrarte, a soportar la mezquindad y la malevolencia, la estupidez, el resentimiento, la infinita soledad, entonces sí, estás preparado para dar tu testimonio. Unos mezquinos, otros no, al final el talento, la constancia se encargaron de salvar estos nombres.

lunes, 27 de abril de 2015

Instante



Instante.  
        Pocos tratados o libros de historia describen con una eficacia comparable lo que fue la Guerra Civil Española y, de paso, lo que es la fragilidad de la vida, como la erizante fotografía de Robert Capa tomada el 5 de septiembre de 1936 (cerca de Cerro Muriano en la frontera de Córdoba), la cual registra a un soldado republicano en plena carrera justo en el instante de recibir un balazo mortal: sus piernas han comenzado a doblarse pero todavía no ha caído; no está vivo pero tampoco muerto; no tiene su carabina empuñada en la mano pero tampoco está en el aire: es la fracción de segundo límite cuando la vida traspala la muerte, cuando la frontera entre ambas aparece resaltada en un clímax brutal. (1)
 
(1) Juan Carlos Botero. Las semillas del tiempo.